Cataluña celebró su Diada más electoral y reivindicativa


BARCELONA/COLPISA.

Dos meses después de la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto y a escasos dos meses y medio de las elecciones autonómicas, Cataluña celebró ayer su Diada nacional más reivindicativa y electoralista. En un marcado ambiente festivo y en ausencia de incidentes, ningún partido del arco catalán desaprovechó la cita para fijar su posición de cara a una campaña que está próxima.

El primero que abrió fuego fue José Montilla, que el jueves por la noche, en su último discurso institucional como presidente del Gobierno catalán, hizo una llamada a la unidad para recuperar la economía y derrotar las «pulsiones separatistas» que mueven a sus adversarios. Se trata de defender el autogobierno, según Montilla, porque no está invalidado tras el fallo del TC. «El Estatut está vigente y es útil, lo he defendido y lo haré con todas mis fuerzas», remató. La sentencia del Constitucional, que tumbó 14 artículos de la norma institucional catalana, provocó una gran indignación en Cataluña, que vio que el problema del encaje en España no acababa de resolverse.

Tras las ofrendas que partidos e instituciones realizaron al monumento de Rafael Casanovas, los líderes de las diferentes formaciones arremetieron contra el discurso de Montilla y le criticaron que ponga en el Estatuto el techo al autogobierno.

«Hay que unir a la gente y cohesionarla, y no criticar determinadas pulsiones», dijo Artur Mas. «Es el momento de tirar el país hacia adelante, de hacerlo renacer, de dar prestigio al país y a sus instituciones y de ganar credibilidad», añadió. CiU apuesta por el derecho a decidir con una fórmula de concierto económico, similar a la del País Vasco. El presidente de ERC, Joan Puigcercós, por su parte, señaló que «el entendimiento con España solo será posible cuando Cataluña sea un Estado y se acabe con la actual relación de subordinación».

En una posición intermedia, el secretario general de ICV, Joan Herrera, afirmó que la formación ecosocialista no apuesta por «falsas salidas adelante», aunque tampoco desea mantener el actual statu quo, por lo que defendió una reforma de la Constitución impulsada desde el Parlamento catalán para hacer realidad la plurinacionalidad del Estado.

Evitar el abucheo

El tripartito introdujo este año una novedad en la organización de la ofrenda floral a Casanova. Para evitar que el acto fuera aprovechado por ciudadanos y organizaciones para mostrar su rechazo hacia el Gobierno catalán u otras organizaciones, la Generalitat decidió este año blindar la zona, alejando al público de la estatua. La medida no gustó a la mayoría de partidos, que lo interpretaron como un intento del Gobierno de silenciar el descontento de la ciudadanía hacia el Ejecutivo. Mientras, en torno a 15.000 personas se dieron cita en el parque de la Ciudadela de Barcelona, en el acto central de la fiesta, dedicada en esta ocasión a la lengua catalana, que ha dejado de ser preferente según el Constitucional.

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