Dos años de cárcel para un maquinista de tren por un accidente en el que murieron 4 gallegos


Dos años de cárcel, una inhabilitación de seis años y una indemnización de más de un millón de euros -conjunta con la compañía de seguros- es la condena impuesta al maquinista de Renfe que causó un trágico accidente en agosto del 2006 en la estación de Villada (Palencia). En el suceso murieron siete personas, cuatro de ellas gallegas, y cerca de un centenar resultaron heridas. El Juzgado de lo Penal número 1 de Palencia considera que José Luis P.?G., de 50 años y natural de León, cometió siete homicidios y 86 delitos de lesiones, por «imprudencia grave profesional» al provocar el descarrilamiento de un tren Intercity 280, que cubría la línea A Coruña-Vigo con destino a Hendaya-Irún y con 426 personas a bordo.

El juez considera probado que el maquinista hizo caso omiso de las órdenes del Centro de Tráfico Centralizado (CTC) para cambiar de vía y reducir su velocidad para adelantar a otro convoy que estaba parado en la estación palentina de Villada. A pesar de que el CTC le envió la orden mediante semáforos y el sistema de balizas, y de que el conductor confirmó dicha recepción «accionando por dos veces el pulsador de reconocimiento» -según indica la resolución judicial-, el convoy con seis vagones entró a las 15.52 horas en la estación palentina a 125 kilómetros por hora, cuando las normas de seguridad establecen que no podía circular a más de 30. Durante el juicio, el maquinista, en el turno de última palabra, pidió perdón a todas las víctimas por conducir el tren a una velocidad cuatro veces superior a la permitida.

Impacto muy violento

El juez precisa que el exceso de velocidad ocasionó el descarrilamiento de todos los vagones, colisionando dos de ellos con tres columnas de electrificación y con los pilares del paso superior de una carretera a la entrada de la estación de Villada. La fuerza del impacto convirtió en un amasijo de hierros el segundo y el tercer vagón. El resto de los coches del convoy apenas sufrieron desperfectos, pero sus violentos zarandeos causaron numerosos heridos. Tres de los vagones habían salido de A Coruña y los otros tres, de Vigo, uniéndose en un solo convoy en Monforte.

La mitad de los viajeros del tren siniestrado eran peregrinos que regresaban a sus casas desde Santiago de Compostela. Entre las víctimas mortales hubo un matrimonio de jubilados naturales de Monforte, una joven ourensana y un hombre francés nieto de emigrantes de A Rúa (Ourense). Renfe ha sido considerada responsable civil subsidiaria y la compañía aseguradora ya ha abonado la mayor parte del dinero. El juez sostiene que la responsabilidad en el accidente fue exclusivamente del maquinista, ya que no fallaron los sistemas de seguridad y tampoco se produjo una falta de atención del conductor, porque accionó el pulsador correspondiente en dos ocasiones, según se certificó en la denominada caja negra o tarjeta de memoria de la locomotora. «La causa del accidente fue la desatención del maquinista a las señales recibidas», concluye el fallo.

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