Abierto el camino de grandes cambios

La sensación generalizada entre la vieja guardia política es que peor no se puede estar ante la imposibilidad de los principales partidos para alcanzar cualquier tipo de pacto


Como si se tratara de un curso acelerado para políticos necesitados de reciclaje, esta semana en Madrid impartieron clase Miquel Roca Junyent, Miguel Herrero de Miñón, Duran i Lleida y Rodrigo Rato, entre otros. Los dos primeros intervinieron en el homenaje en el Congreso al desaparecido Jordi Solé Tura, y los otros dos en el Foro de Nueva Economía. De los siete padres de la Constitución solo quedan cinco y allí estaban: Roca, Herrero, Peces Barba, Pérez Llorca y Fraga. «Rompo el protocolo para destacar la presencia aquí de don Manuel Fraga y de Santiago Carrillo, que al inicio de la transición representaban posiciones opuestas y supieron sentarse a dialogar y construir la España democrática juntos», destacó José Bono en el acto. El ingeniero legislativo de Carrillo era Solé Tura y refiriéndose a él sentenció Roca: «Jordi, tu vida ha valido la pena».

Cuando los viejos diputados vuelven al Congreso, o cuando habla un veterano como Alfonso Guerra, el comentario es unánime: «!Cómo era hace treinta años la política española y qué mal estamos!». Roca fue breve y taxativo: «Para hacer pactos hay que tener coraje y Solé Tura demostró que lo tenía. Solo los valientes son capaces de pactar». Primer aviso.

Por si no bastara con aquella sesión, en la que también brilló el discurso de Herrero de Miñón resaltando la contribución del Partido Comunista a la llegada de la democracia, Duran habló al día siguiente en el Foro y Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, fue su presentador. «Ya sé que no estamos en 1996 -advirtió Rato-, pero vamos camino de grandes cambios». Segundo aviso. Sobre la sala planeó el recuerdo del pacto del Hotel Majestic, en Barcelona, entre el PP de Aznar y los nacionalistas de Jordi Pujol. Los nacionalistas votaron la investidura de Aznar y el PP apoyó a Pujol en Barcelona.

Allí estaba la gran empresa española -Sánchez Galán, Florentino Pérez, Maurizio Carlotti, Luis Delso, etc.-, el PSOE, léase José Blanco y José Bono, y el PP, con Soraya Sáenz de Santamaría. Para Duran, que lanzó el tercer aviso, España tiene un gran problema que es la actitud de los dos grandes partidos, incapaces de llegar a acuerdos a diferencia, por ejemplo, de Alemania. «Hay que pensar más en las próximas generaciones y menos en las próximas elecciones», advirtió, al tiempo que denunciaba la crisis de valores de la sociedad española: «Hemos pasado de la cultura del esfuerzo a esperar que el Estado nos lo resuelva todo».

Además de dar una clase sobre decisiones imprescindibles de política económica -reforma laboral y de la Administración pública, pacto energético y reestructuración del sistema financiero- Duran i Lleida, desde una pretendida centralidad política, dibujó, con una partitura de la que Rato interpretó algunos compases, que estamos en el camino de grandes cambios de gobierno: en Cataluña y en España. Y con autoridad habló de política y de otros poderes. Por ejemplo, criticó al Banco de España, que a su juicio debería opinar menos sobre la reforma laboral y aplicarse en lo suyo, que es reestructurar el sistema financiero.

Rato salió de allí camino de Sevilla, donde se reunían las cajas de ahorro y se forzó entre silencios y complicidades la dimisión de su presidente, Juan Ramón Quintás. Su sucesor debía ser Amado Franco, de Ibercaja, y se daba por hecho, aunque a un sector del PP no le gusta su proximidad al turolense Manuel Pizarro. Pero apareció por sorpresa la propuesta de Isidre Fainé, de la Caixa, con el apoyo del PSOE y parte del PP, aunque exige unanimidad. Si se consuma, el tándem Fainé-Rato, o sea La Caixa-Caja Madrid, será el primer «gobierno de coalición financiera» a la vista, a tener en cuenta por el Ministerio de Economía, el Banco de España y los dos grandes partidos que caminan de espaldas a la petición generalizada de acuerdos, como denunció Duran.

En Cataluña, el posible acuerdo a la alemana se llama sociovergencia, y en España, pactos de Estado para salir de la crisis. Duran lo proponía y lo retira ahora para denunciar que «algunos nacionalistas demuestran más sentido del Estado que el PP y el PSOE». Avisos con aguijón de grandes cambios.

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