Las fisuras en el frente catalán sobre la financiación enturbian la Diada


Los partidos catalanes aprovecharon ayer la Diada Nacional de Cataluña para advertir al Gobierno central de los riesgos que supondría la falta de acuerdo sobre la financiación autonómica. Pero fue en lo único que coincidieron, ya que la promesa de flexibilidad anunciada el miércoles por el presidente José Montilla provocó diferencias más o menos matizadas del resto de las formaciones.

Como ocurre cada año, el Gobierno autónomo y los dirigentes de los partidos catalanes fueron recibidos con silbidos y abucheos por cerca de 200 manifestantes cuando procedían a realizar la tradicional ofrenda floral en el monumento a Rafael Casanova, acto central del día nacional de la comunidad. Los dirigentes del PP catalán, que por segundo año consecutivo se incorporan a la ofrenda ante un monumento del que cuelga una bandera independentista (la estelada), fueron recibidos con insultos de «puta España» y «botiflers» (traidores), aunque el grado de rechazo fue aún mayor cuando apareció la comitiva del PSC.

En las declaraciones posteriores al acto oficial, Montilla mantuvo su tono moderado y su convencimiento de que «llegaremos a un buen acuerdo de financiación, que es absolutamente necesario», entre otras razones porque se trata de «mejorar una situación que en estos momentos es injusta, que no es de ley». Menos contemporizador fue en una entrevista de radio, en la que se preguntó «¿por qué tenemos que recibir menos que la media? ¿En nombre de qué solidaridad?».

Pero estos buenos deseos no hacen sino esconder las dificultades de los partidos catalanes para llegar a un acuerdo, como queda reflejado en el hecho de que, tras varias semanas de negociaciones, no lograran presentar ayer una propuesta común.

Además, la actitud flexible anunciada el miércoles por Montilla no fue bien recibida por el resto de los partidos. Su socio de Gobierno, ERC, advirtió por boca del líder de la formación, Joan Puigcercós, que no debe confundir «flexibilidad» con «entreguismo», y alertó del riesgo de «colapso» en Cataluña si esta comunidad no mejora sus recursos. Otro socio de Gobierno, Joan Saura, de ICV, afirmó que habrá una grave crisis política si el Ejecutivo central no cumple su obligación de desarrollar el Estatuto. El líder de la oposición, Artur Mas, de CiU, prometió trabajar por la unidad siempre y cuando el Gobierno catalán garantice a su vez «firmeza» en la negociación, «objetivos claros» y «resultados tangibles».

Entre los líderes de otras comunidades que asistieron a las celebraciones se encontraba el portavoz nacional del BNG, Anxo Quintana, quien instó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a impulsar una alianza parlamentaria estable con los grupos que dan soporte a Galeuscat (Bloque, CiU y PNV). Un eventual apoyo de los nacionalistas daría a los socialistas los votos necesarios para sacar adelante los Presupuestos. No obstante, Quintana precisó que, en la situación actual, votaría en contra de las cuentas públicas para el 2009.

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