Los foralistas buscan aire al sentirse fagocitados por el PP

ESPAÑA

10 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Más allá del evidente malestar por el hecho de que dos parlamentarios de su grupo voten con el PSOE a favor de los Presupuestos para el 2009, a Mariano Rajoy le preocupa la posibilidad de quedarse sin la única referencia que tiene en Navarra. Porque UPN (Unión del Pueblo Navarro) es un partido diferente del PP y el mayoritario en la comunidad foral. Por un acuerdo que suscribieron en 1991, el PP se disolvía en Navarra, donde era una fuerza absolutamente minoritaria, y sus 300 militantes se integraban en UPN, que se quedaba como marca única del centro-derecha no nacionalista. A cambio, sus diputados se unían al grupo parlamentario del PP, que ejercía la representación nacional de UPN.

Aunque había una coincidencia ideológica entre ambas formaciones, la razón última del acuerdo era una peculiaridad de la Ley de Amejoramiento del Fuero (equivalente al Estatuto de autonomía), que otorgaba la presidencia de la comunidad al partido (no coalición) más votado si el Parlamento no elegía a un candidato en las tres primeras votaciones, lo que ocurría habitualmente, ya que nadie lograba la mayoría absoluta en las urnas.

Necesita al PSOE

El pacto tuvo un efecto inmediato. Navarra, que hasta entonces había sido gobernada por los socialistas, pasó a manos de UPN, que desde entonces, salvo un pequeño paréntesis en 1995, ha mantenido la presidencia. Ocurre, sin embargo, que la Ley de Amejoramiento fue reformada para eliminar el automatismo en la elección del presidente, que ahora queda sometido exclusivamente al juego de las fuerzas parlamentarias.

Y la llave del Parlamento navarro la tiene el PSOE, que, al rechazar un pacto con Nafarroa Bai, renunció a la presidencia de la comunidad en beneficio de Sanz, al que ha apoyado en más de una ocasión. Y al que ahora ofrece un trato preferencial en las inversiones presupuestarias para que el AVE llegue a Navarra. En consecuencia, UPN empieza a deber mucho al PSOE y, en cambio, se siente fagocitado por el PP, al que ofrece una presencia en la comunidad que de otro modo no tendría sin recibir casi nada a cambio.

Al margen de coincidencias doctrinales, lo que más une a PP y UPN es el rechazo radical a cualquier tipo de vinculación de Navarra con el País Vasco. Pero hay dirigentes de UPN que se preguntan si la postura de Rajoy sería la misma en caso de que, por ejemplo, necesitara de los votos del PNV para ser presidente. En todo caso, lo que los foralistas reclaman es una autonomía política de la que ahora carecen y que les permita, entre otras cosas, negociar directamente con el Gobierno una serie de beneficios para su comunidad sin estar condicionados por la estrategia del PP. Lo que está en juego no es solo la visibilidad del partido fuera de Navarra, sino, también, la propia capacidad de acción del Gobierno foral.