La Generalitat insiste en el trasvase de agua del Segre para paliar la sequía


Las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno central vuelven a estar en jaque, en esta ocasión a causa de la sequía, que desde mañana obligará a imponer restricciones de agua en Barcelona. La polémica estalló definitivamente el pasado viernes, cuando, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, negó tajantemente que fuera a haber trasvase del Ebro. «No ha habido ni lo habrá», sentenció De la Vega, zanjando así el debate sobre un posible trasvase temporal de agua del Segre -afluente del Ebro- al Llobregat, para paliar la sequía que padece la comunidad catalana.

Pero la Generalitat no está dispuesta a renunciar a su proyecto de trasvasar puntualmente agua del Segre para abastecer a la población en caso de que la sequía persista hasta otoño. Así lo manifestó ayer el consejero de Medio Ambiente del Gobierno catalán, Francesc Baltasar, que no se dio por enterado de la negativa de De la Vega. Es más, Baltasar puso en duda que la vicepresidenta hubiera rechazado de plano una aportación de agua del Segre al Llobregat.

«Habló del Ebro, no del Segre»

El consejero insistió en buscar matices en las palabras de De la Vega, ya que, según él, -que admitió haber escuchado en repetidas ocasiones la grabación- «en ningún momento nombró la palabra Segre, a lo que se opuso fue al trasvase del Ebro». Pese a ello, Baltasar admitió que se podría deducir de sus declaraciones que tampoco estaría a favor de la posibilidad del Segre.

En cualquier caso, el consejero catalán reclamó al Gobierno central que aclare su postura, ya que la ministra de Medio Ambiente en funciones, Cristina Narbona, declaró el mismo viernes que estaba dispuesta a estudiar «una captación puntual» de la cuenca del Segre hacia la del Llobregat, aunque afirmó que no había recibido petición formal del Ejecutivo catalán.

Pero ayer Francesc Baltasar corrigió a la ministra, diciendo que tanto ella como los responsable del agua del Gobierno central conocían desde hacía «bastantes meses» la propuesta para el Segre. Asimismo, anunció su intención de hablar directamente con el Gobierno de Zapatero para que «salga de esta ambigüedad que podría interpretarse negativamente». De hecho, Baltasar tratará mañana este asunto en una reunión con Narbona.?

Aportaciones puntuales

El consejero subrayó que realmente no se podía hablar de un trasvase, ya que lo planteado por su Gobierno son «aportaciones puntuales, determinadas y precisas» de agua del Segre, con un calendario de unos meses, pues sería reversible y serviría para afrontar el abastecimiento de agua durante los próximos otoño e invierno, mientras que en primavera estaría ya en marcha la desalinizadora del Llobregat. Por eso Baltasar insiste, en relación a las palabras de De la Vega, que no puede creer que su postura sea fruto de una decisión «razonada, clara y estable».

Montilla se pronunció en el mismo sentido cuando el sábado afirmó que «no podemos permitir que cinco millones de catalanes se queden sin agua de boca. Si no llueve, tendremos que cogerla de donde sea para que la gente beba».

Actualmente, las reservas de agua de Cataluña están al 20%, lo que supone la mitad que el año pasado, pero frente a las críticas que la Generalitat ha recibido por parte de colectivos ecologistas, acusándola de falta de previsión frente a la situación de sequía, Baltasar aseguró que se he hecho todo lo posible.

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