La lección de consenso de los Pactos de la Moncloa cumple treinta años


Hace 30 años, los políticos españoles fueron capaces de dejar a un lado sus lógicas diferencias y ponerse de acuerdo para hacer posible la democracia. La firma de los Pactos de la Moncloa el 27 de octubre de 1977, sólo cuatro meses de las primeras elecciones democráticas, fue el certificado de nacimiento del consenso, que caracterizó una transición que ha servido y sirve de modelo en todo el mundo. Los acuerdos trajeron la paz social, las reformas y el ajuste económico imprescindibles para que un año después se pudiera pactar la Constitución.

España era en 1977 un país próximo a la bancarrota. La grave crisis económica hacía peligrar la naciente democracia. La inflación había llegado al 44% en el verano y algunos economistas pronosticaban que alcanzaría el 100% al final del año. El número de parados se encaminaba imparable hacia el millón, con sólo un tercio cubiertos por el seguro de desempleo. Las reservas de divisas estaban a punto de acabarse, el déficit exterior era galopante, la fuga de capitales alarmante, la inversión empresarial se derrumbaba, los aumentos salariales superaban el 30%, las huelgas hacían perder millones de horas de trabajo. Un cóctel explosivo. El vicepresidente para Asuntos Económicos de Adolfo Suárez, Enrique Fuentes Quintana, temía que se pudiera llegar a la suspensión de pagos.

Fuentes, ya fallecido, era consciente de que resultaba vital enderezar la «angustiosa» situación económica para que la transición a la democracia tuviera éxito. Tenía muy presente, y así lo recordó en numerosas ocasiones, que la historia se repetía: la llegada de las libertades coincidía, como sucedió con la Segunda República, con una profunda crisis económica internacional.

El brillante profesor tuvo que vencer muchas reticencias, incluida, según relató, la de un reacio Suárez, al que amenazó con dimitir si no se aprobaba su programa económico. Su tenacidad y el acuerdo de todos los partidos dio como resultado la firma de los Pactos de la Moncloa a las 14.15 horas del 25 de octubre de 1977. Los firmantes fueron diez: Adolfo Suárez (UCD), Felipe González (PSOE), Joan Raventós (PSC), Josep María Triginer (PSOE), Manuel Fraga (AP), Enrique Tierno Galván (PSP), Juan Ajuriaguerra (PNV), Miguel Roca (PDC), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) y Santiago Carrillo (PCE). El líder comunista apoyó desde el primer momento los pactos, porque veía los acuerdos como una especie de pregobierno de concentración. No así Felipe González, mucho más reticente al principio.

Los pactos tenían como objetivo inmediato frenar la inflación desbocada y revertir el desequilibrio exterior. Contenían un duro plan de ajuste económico, pero también un ambicioso plan de reformas económicas, que serían la base del actual Estado del bienestar.

Los efectos fueron rápidos: en un año la inflación cayó al 16% , la reserva de divisas pasó de 4.000 millones de dólares a 10.000 y hubo superávit en la balanza por cuenta corriente.

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