El juez los acusa de urdir una conspiración contra una banda rival y filtrársela a un periódico Pretendían implicar a una joven rusa para que le fuera retirada la custodia de su hija
06 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó el ingreso en prisión de tres agentes de la policía y otros tres ciudadanos acusados de formar parte de una trama de corrupción policial y tráfico de drogas. Un cuarto policía arrestado, Luis López Hidalgo, salió en libertad con fianza de 10.000 euros, por no haber participado materialmente en los hechos, aunque estaba enterado de lo sucedido. El juez, a petición del fiscal, encarceló al agente José Luis González Clares, al traficante Manuel Romero, a la esposa de éste, Isabel García y al abogado Gerardo Hermoso ante la gravedad de los delitos y el peligro de destrucción de pruebas. Los otros dos encarcelados, los policías Celestino Rivera y Antonio Parrilla, están imputados por un delito de revelación de secretos con grave perjuicio para la causa pública, por haber filtrado al diario El Mundo unas investigaciones secretas. Los investigadores tratan de esclarecer una supuesta trama de policías y delincuentes que se habían confabulado para la realización de diversas actividades delictivas, principalmente relacionadas con el tráfico de drogas. Las indagaciones se basan en dos sucesos: la simulación de un delito de tráfico de explosivos, para implicar a un competidor, y la conspiración para retirar a una inmigrante rusa la custodia de su hija. Goma 2 ECO El primer hecho se produjo en agosto, cuando Romero, confidente de González y López Hidalgo, presentó una denuncia en la que decía que le habían dado un paquete para entregar en Leganés. Dijo que él creía que llevaba droga, pero que cuando lo abrió comprobó que contenía cinco kilos de goma 2 ECO. El hallazgo, que hizo pensar en una trama terrorista, motivó la apertura de una investigación en la Audiencia Nacional. Según las averiguaciones, cuando Del Olmo archivó las diligencias, por descartar la existencia de un hecho delictivo, lo denunciado fue filtrado a El Mundo con la intención de relacionarlo con la matanza del 11-M, ya que los islamistas que se suicidaron en Leganés usaron el mismo explosivo. Los pinchazos telefónicos autorizados por el juez implicaron a Rivera y a Parrilla en la filtración. Los investigadores consideran que fue González quien dio los explosivos a Romero para que simulase el delito. El otro hecho es la participación de González y López Hidalgo, a través de la esposa de Romero, en una conspiración para implicar a una ciudadana rusa en un delito de tráfico de drogas y así lograr que le retirasen la custodia de su hija. Los hechos se habrían producido a petición del abogado, ya que su hijo es el padre de la pequeña.