Cataluña será considerada nación por el estatuto pese al veto del PP

La reunión de todos los líderes finalizó sin acuerdo en materia de financiación autonómica Maragall pretende que el Parlament vote el texto el 11 de septiembre, día de la Diada


barcelona

Los líderes de los partidos catalanes, con la excepción del PP, acordaron ayer que el futuro Estatuto de Autonomía recoja en su primer artículo que «Cataluña es una nación». El Partit dels Socialistas, Esquerra Republicana, Iniciativa per Catalunya y CiU llegaron a este acuerdo durante la reunión que celebraron en el Parlamento autonómico, en la que se comprometieron a finalizar los trabajos de la comisión encargada de la reforma antes del 30 de julio. El PP se pronunció a favor de mantener la actual definición de «nacionalidad» para Cataluña.El consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat, Joan Saura, en la rueda de prensa posterior a la reunión, que duró cuatro horas, explicó que habrá una tercera ronda al más alto nivel para cerrar el acuerdo sobre uno de los temas «más importantes» y más discutido, la financiación autonómica. La primera cita de los líderes políticos catalanes se celebró en noviembre pasado en la localidad tarraconense de Miravet, y la de este sábado tuvo lugar en el salón de Audiencias del Parlamento autonómico. Saura puso especial relieve en que los representantes de los partidos, de nuevo salvo del PP, coincidieron en que la fecha límite es «el 30 de julio, tengamos el sí o el no en comisión, y por lo tanto que los trabajos de la comisión parlamentaria acabarán ese día». La idea es que el nuevo Estatuto esté listo el último día de julio, pero para alcanzar este objetivo es preciso limar unas diferencias que, según el presidente de CiU, son «muy grandes». Para solventar estos escollos habrá un nuevo encuentro a mediados de julio. Una vez que el texto salga de la comisión, deberá ser votado por el pleno del Parlamento catalán, paso previo a su remisión a las Cortes. El PSC sugirió la posibilidad que esa votación se produzca en septiembre, y en una fecha simbólica para los catalanes, el 11, en que se conmemora la Diada. El asunto quedó sobre la mesa sin resolver. La reunión de ayer fue presidida por el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y contó con la presencia del presidente de la cámara catalana, Ernest Benach, y de los líderes de los cinco partidos parlamentarios: Artur Mas, de CiU; Manuela de Madre, del PSC; Josep Lluís Carod-Rovira, de ERC; Josep Piqué, del PP, y Joan Saura de ICV. A pesar de la oposición de Piqué a definir a Cataluña como nación, las demás formaciones se pusieron de acuerdo con rapidez ya que el asunto había quedado desbrozado en los trabajos de la ponencia.Sin declaraciónLos líderes de los cinco partidos salieron, sin embargo, de la cumbre sin una declaración conjunta porque redactarla hubiera dado la imagen de «un falso consenso que no existe», según subrayó Piqué; y sin cerrar acuerdos sólidos sobre los nueve puntos de discrepancia que debían debatirse. Entre los escasos compromisos, estuvo el de incluir en el estatuto «los principios del sistema de financiación» y no una relación detallada de la propuesta, una exigencia del Gobierno central para aprobar el texto. El grado de detalle se fijará en la tercera cumbre de julio.Otro de los acuerdos fue delegar en la ponencia que incluya el concepto de «bilateralidad» en las relaciones con el Estado en el título preliminar del texto, una petición expresa de los representantes CiU para tener relaciones de tú a tú con España. La polémica sobre la ley electoral se cerró con la reproducción de los principios del régimen electoral que ya aparecen recogidos en el Estatuto, pero quedó abierto el tema de la mayoría que resultaría necesaria para aprobar esta norma. Los socialistas defendieron que se haga mediante mayoría absoluta del Parlamento autonómico, pero el PP y CiU reclamaron que se fije un listón de dos tercios, y ERC e IC abogaron por tres quintos. Asuntos tan relevantes como el de las competencias exclusivas que corresponderían a la Generalitat de Cataluña también quedaron sin cerrar. La discusión ocasionó la formación de extrañas parejas, como que socialistas y populares defendieran al unísono que fueran «exclusivas» sin más matices, mientras que CiU, ERC e IU apostaron por el blindaje ante el Gobierno central y reclamaron que fueran competencias «excluyentes». Otro aspecto por concretar fue la composición de la delegación del Parlamento que defenderá la reforma estatutaria en las Cortes.

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