EL MERCADO DE LA CORTE
29 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando ni siquiera hemos alcanzado el déficit cero, como aseguran personas tan respetables como Fernández Marugán o José Barea, el Gobierno exhibe con chulería que en el 2004 pretende cuadrar las cuentas públicas con superávit, para seguir bajando impuestos. La radicalización del PP en su carrera por beneficiar a los sectores de población afines ha permitido a Zapatero hacer más visible su alternativa económica: en lugar de seguir calentando el consumo privado, el PSOE propone mejorar los servicios y las prestaciones públicas. Zapatero y Smith ?n su afán por emular la brillantez parlamentaria de Rato, Montoro desbarra, prometiendo que con los Presupuestos del 2004 España convergerá con Europa y alcanzará el pleno empleo. Afortunadamente, llegan buenas noticias de la UE, que sí se corresponden con la realidad, por ejemplo, el aumento del índice IFO, de confianza del empresariado alemán. Pacificada la FSM, Zapatero fía su suerte a Maragall. En todo caso, su situación interna es infinitamente mejor que la del líder conservador británico, Duncan Smith, a punto de ser defenestrado. Iglesia vasca La Iglesia vasca empieza a dar síntomas de equidistancia, especialmente en Guipuzcoa, donde los franciscanos han elogiado sin reservas el plan Ibarretxe. En cuanto a los empresarios, sólo una minoría participa de la línea frentista de la CEOE. Hasta ahora, el movimiento más inteligente de los constitucionalistas ha sido el descuelgue de Álava, un territorio en el que -según el portavoz Imaz- también tendría que aprobarse el plan para ser viable. Las tropas españolas en Irak se saben objetivo de los enemigos de EE. UU.