Arzalluz deja en manos de Batasuna la aprobación del proyecto soberanista

El líder del PNV no descarta un adelanto electoral a modo de «plebiscito» sobre la propuesta El lendakari dice que el autogobierno es «para vivir mejor, no para enfadarnos con Madrid»


bilbao

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, dejó ayer en manos de Batasuna la aprobación del plan Ibarretxe en el Parlamento vasco (el Gobierno autonómico ya lo refrendó el pasado sábado). Es más, no descartó que el lendakari adelante (si sale derrotado) las elecciones y las plantee como «plebiscito» sobre las tesis de la libre asociación, o una «moción de confianza» en torno a su propuesta, en la que, vaticinó, obtendría mayoría absoluta. Asimismo, denunció el «estado de excepción judicial» que vive Euskadi y acusó a Aznar de valerse de «pitufos» como el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, para recurrir la propuesta ante el tribunal superior vasco.El líder peneuvista aseguró que el plan no busca la ruptura ni terminar con el Estatuto de Guernica que, señaló, «está vigente en todo su vigor». El nuevo pacto pretende, según su opinión, «elevar el nivel del Estatuto, sus contenidos, su situación jurídica en relación con el Estado... mejorar». Un criterio que coincide con el expuesto ayer por Ibarretxe, quien afirmó en la localidad vizcaína de Loiu que los ciudadanos vascos quieren el autogobierno «para vivir mejor, no para enfadarnos con Madrid ni con nadie». Arzalluz asumió las dificultades que debe superar el proyecto ya que PNV, EA e EB-IU no cuentan con la mayoría necesaria para su aprobación en la Cámara de Vitoria (los partidos que sustentan el Ejecutivo sólo suman 36 de los 75 escaños). En consecuencia, reconoció, la viabilidad del nuevo texto «dependerá sobre todo de los ex HB, de Sozialista Abertzaleak», de los seis diputados de la suspendida Batasuna (el séptimo, Josu Ternera, está huido). «En el Parlamento vasco hay, hoy, la mayoría requerida y puede conseguirse salvo que los de HB se opongan», declaró Arzalluz a la televisión vasca. Confía así en que el plan será apoyado por la izquierda aberzale y vaya «a Madrid con la voluntad de la mayoría de los vascos», y el Congreso «tendrá que decir que no y alegar razones, y allí estará la carga de la prueba y aquí -auguró- tendremos un pueblo oprimido porque no cumplen con su voluntad». Arzalluz restó importancia al recurso de la Diputación de Álava. En su opinión, si el Gobierno central hubiera visto alguna posibilidad lo habría denunciado ya ante el Tribunal Constitucional. Si el plan buscara la independencia, «Aznar podría utilizar el Ejército», pero como no persigue la secesión «viste de toga a la fuerza del Gobierno» igual que Franco, reseñó, cuando «levantaba derechos fundamentales en nuestra tierra y no en el resto».

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