El «ojo» que vino de la Mancha

P. Abejón | M. de Miguel MADRID

ESPAÑA

LUIS ESCOBAR

La PhotoGalería acoge, hasta el próximo 3 de octubre, una muestra del genial reportero gráfico

14 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Luis Escobar era de esos fotógrafos que no buscaban la belleza, sino la verdad. No perseguía el arte, sino la realidad. Escobar exhibe estos días parte de su obra en la PhotoGalería, en la calle Verónica. Fue uno de estos modestos y sobrios fotógrafos populares cuyo testimonio resulta imprescindible para captar la esencia de una época, de un tiempo y de un lugar. Nacido en 1887 en Villalgordo del Júcar, un pueblecito conquense junto a la raya limítrofe con Albacete, Escobar recorrió durante casi 40 años los pueblos de La Mancha retratando a cómicos, paveros, tratantes de ganado, feriantes y afiladores. No era el clásico fotógrafo de estudio. Aunque dominaba la técnica a la perfección, prefería la fotografía ambulante. Y es a esa opción a la que debemos su impresionante testimonio gráfico, más de veinte mil fotografías, por calles, por pueblos y parajes de toda La Mancha, pobladas de sus variopintas gentes. La obra de Escobar constituye una formidable crónica gráfica y sentimental de la comarca en un tiempo, la España deprimida del 98, que pugnaba por superar el trauma de la pérdida de las colonias. Pero también es algo más. Escobar llegó a publicar sus reportajes en importantes diarios y revistas nacionales como ABC, Blanco y Negro, Mundo Gráfico o La Semana Gráfica. La adhesión de Escobar a la República le valió represalias y la persecución franquista. La mayoría de sus negativos fueron destruidos por los falangistas tras la toma de Albacete, y él mismo pasó dos años en la cárcel. A quien visite la magnífica exposición de la obra de Escobar en PhotoGalería le quedarán pocas dudas de cómo la fotografía puede alcanzar la hondura y expresividad de las mejores obras de arte. Encontrará 26 imágenes en blanco y negro que reflejan el amplio arco de acontecimientos y personajes cubierto por Escobar. Con motivo de la muestra, se presenta también el volumen monográfico de la colección PhotoBolsillo (nº46) sobre su obra, que cuenta con un prólogo de Publio López Mondejar, sin duda, su más importante biógrafo.