Evitar el acoso escolar, la gran medida de los colegios para fomentar la excelencia académica

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

ESCUELA

Imagen de archivo de un instituto gallego en el primer día de clase
Imagen de archivo de un instituto gallego en el primer día de clase ALBERTO LÓPEZ

Un estudio a partir de los datos del Informe PISA apunta que en España son sobre todo las condiciones personales del estudiante las que explican su alto rendimiento

08 jul 2026 . Actualizado a las 14:24 h.

Los alumnos españoles que sacan sobresaliente en el Informe PISA son muy pocos y dependen sobre todo de sus características personales. Son nacionales, de renta alta, colegio privado, educación temprana y muy curiosos. Lo dice el estudio de la Fundación Ramón Areces y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económica (IVIE) titulado La calidad educativa en España y sus comunidades autónomas: el fenómeno del alto rendimiento. Ser de familia española y de entornos favorables tampoco es una garantía de éxito en el Informe PISA, porque el 25 % de los estudiantes de este grupo social tienen un rendimiento «muy discreto». Lo que diferencia al alumno brillante de sus compañeros de clase es que tiene perseverancia, curiosidad, asertividad y control emocional. No destaca en cambio por su empatía ni por sus habilidades cooperativas. 

El trabajo dirigido por Lorenzo Serrano señala que los colegios adonde acuden estos estudiantes brillantes tienen algo en común: evitan el acoso escolar. Además, y en general, también disponen de más recursos humanos y materiales, mayor autonomía y participación docente que la media; y están en entornos urbanos de más de 100.000 personas. Pero las ratios, el tamaño de la aulas o el gasto por alumno son muy dispares.

Siendo muy pobre en general la representación española entre los alumnos del denominado alto rendimiento, el trabajo destaca los datos de Castilla y León, La Rioja, Asturias, Madrid, Cantabria y Aragón, que superan todas el 13 % de estudiantes con sobresaliente en alguna de las tres pruebas (Lectura, Matemáticas y Ciencias) de PISA. Galicia está en el segundo peldaño, con Navarra, por encima del 12 %, mientras la media estatal se encuentra en el 10,6 %. Tampoco se trata de estudiantes superdotados, porque menos del 4 % sobresale en las tres materias analizadas, cuando la media de la OCDE es del 8 % y entre los países líderes (Japón y Corea del Sur) se llega al 13 %.

El estudio se basa en los datos del Informe PISA del 2022, a las puertas ya de que en diciembre se presente los resultado de la siguiente edición, la del 2025. Y sí constata la caída generalizada de rendimiento entre el 2015 y la actualidad, reforzando la idea del daño que las redes sociales y el uso indiscriminado del móvil ha ocasionado en los jóvenes españoles. En el 2018 PISA atrasó la publicación de los datos españoles de Lectura porque los resultados no tenían sentido: los alumnos habían respondido a las preguntas sin leerlas. Hay que tener en cuenta que el examen PISA se realiza entre alumnos de 15 años, sin importar el curso en el que están (el suyo de referencia sería 4.º de ESO). La cuestión es que España ya partía de una situación mediocre en el 2015, sobre todo en Matemáticas, y eso le ha hecho más vulnerable. 

Eje de la política educativa

El análisis de los factores en juego indica, según el estudio, que las características del centro educativo «no resultan estadísticamente significativas a igualdad del resto de factores, salvo en lo referente al acoso escolar». Y añade el trabajo: «El análisis realizado muestra que el acoso escolar es un obstáculo para el logro de altos niveles de rendimiento educativo, una razón más para que la lucha contra ese problema pase a convertirse en un eje imprescindible de la política educativa en general y, en particular, en la actuación de la dirección de los centros a todos los niveles: prevención, detección, reacción, corrección y sanción».

La excelencia no está reñida con la equidad

En lo que respecta a la posible disyuntiva entre alto rendimiento y equidad, «los resultados invitan cuando menos a un moderado optimismo»: las comunidades con mayores porcentajes de alumnos sobresalientes tienen un menor porcentaje de rezagados y una ratio mayor de estudiantes resilientes (alumnos con condiciones socioeconómicas poco favorables que consiguen obtener resultados más allá de los esperables en su caso). 

Buenos empleos

Por otra parte, se constata una relación «entre un alto rendimiento educativo y la prolongación de la formación hasta completar niveles más avanzados de estudios», y por extensión «salarios más altos y empleos de más calidad en ocupaciones más cualificadas».

Detección de altas capacidades, confianza en el alumno y control del acoso

El estudio apunta una serie de recomendaciones sobre todo de carácter técnico y político. Por ejemplo, considera que «las políticas para impulsar el alto rendimiento educativo requieren un esfuerzo sostenido» y colectivo, pero asume que el papel del alumno es protagonista. ¿Puede un centro intervenir en este sentido? El informe asegura que sí: «Pueden ser relevantes las actuaciones más específicas de los especialistas en el ámbito psicológico y los equipos de orientación de los centros, pero también la contribución más constante de los docentes, así como su formación continua en técnicas pedagógicas y de atención a la diversidad». Los «centros con voluntad y capacidad para promover la perseverancia, el control emocional y especialmente la curiosidad» entre sus alumnos tienen más posibilidades de ver brillar a sus estudiantes; apoyarles «reforzando sus aspiraciones educativas y garantizándoles un entorno seguro y estimulante» son también acciones positivas por parte de los centros. 

El control del acoso escolar es un factor determinante. Además de los «evidentes efectos nocivos de todo tipo para quien lo sufre, el acoso no solo introduce desigualdad en el sistema, sino que también frena el aprovechamiento de las capacidades y el logro de los más altos niveles de competencias».

La educación preescolar es también una opción de política educativa porque «parece constituir una base sólida para el aprendizaje futuro y facilita el logro posterior de un alto rendimiento educativo».

Identificar de forma temprana al alumnado con altas capacidades, y fomentar la igualdad de género en las diferentes materias (las matemáticas entre las chicas y la lectura entre los chicos) pueden considerarse, según el trabajo, líneas positivas a desarrollar en los centros o por la Administración educativa.