Leopoldo Alas Clarín, un genio de intelecto extraordinario

José A. Ponte Far CATEDRÁTICO DE INSTITUTO JUBILADO

ESCUELA

Pilar Canicoba

El escritor se prodigó en muchas actividades y en todas ellas alcanzó un nivel destacado

03 jun 2026 . Actualizado a las 17:24 h.

Se llamaba Leopoldo Enrique García-Alas y Ureña?conocido como Leopoldo Alas y apodado Clarín? (Zamora, 1852-Oviedo, 1901) y fue novelista, escritor, periodista, poeta, crítico literario, jurista, catedrático de universidad, traductor y abogado. Un hombre con una capacidad intelectual extraordinaria que se prodigó en muchas actividades y en todas ellas alcanzó un nivel destacado. Aquí nos interesa su dedicación literaria, especialmente en el género narrativo, cuento y novela, y su gran actividad como crítico literario. En esta última faceta llegó a ser el más importante de la época, hasta el punto de que el futuro de una novela de cualquier autor dependía en gran medida de la crítica favorable o negativa que emitiese Clarín desde las páginas de la prensa periódica o de revistas especializadas.

Como queda dicho, nació en Zamora, donde su padre ejercía como Gobernador civil, pero su familia era asturiana. Desde los siete años vivió en Oviedo y su vinculación con la ciudad fue total, primero como estudiante de Secundaria, más tarde como universitario y posteriormente, como catedrático.

Desde muy joven muestra un gran interés por la literatura y comienza a escribir artículos satíricos en la prensa local, en un periódico que se llama Solfeo, cuyos periodistas han de tener un seudónimo con nombre de algún instrumento musical. Leopoldo Alas, escogerá el de Clarín, con el que firma sus artículos y que, curiosamente, quedará para él casi como un nombre de pila. A partir de este momento, y con este nombre, aparece en la prensa democrática del país un personaje que atenderá a dos planos de la actualidad: el político y el literario, convirtiéndose en un azote de la clase política de la Restauración Borbónica y en un temible crítico literario.

 Su estancia en Madrid

Este es un episodio biográfico que resultó trascendental en la orientación ideológica del joven Leopoldo Alas, que se instaló en la capital para preparar su doctorado en Derecho. Allí se encontró con un profesor, Julián Sanz del Río, un prestigioso filósofo que predicaba grandes cambios en la sociedad y en la política, basados en una ideología liberal, así como una gran reforma en la educación libre y laica, que culminará con la creación de la Institución Libre de Enseñanza en 1876, en la que se formarán importantes personajes del mundo de la política y de la cultura, como Joaquín Costa, Pi y Margall, Manuel Azaña o Antonio Machado.

Además, en Madrid entre en contacto con un movimiento literario procedente de Francia, el Naturalismo, que venía a acentuar lo que fue su precedente, el Realismo. En cierta manera, viene a ser una derivación de las tendencias realistas, «su nota más aguda», en palabras de Emilia Pardo Bazán, porque, además de reflejar la realidad, el Naturalismo trata de demostrar la influencia del medio social y de la herencia genética en la conducta de los personajes. Este movimiento había sido iniciado por Emilio Zola, en Francia hacia 1870, y en España tendrá seguidores tan importantes Pardo Bazán, Clarín y una parte de la obra de Galdós.

Obra literaria

A los 31 años escribió su obra maestra, La Regenta (1884). La novela, que causó un gran impacto por su calidad literaria, resultó ser una obra fundamental de la literatura española, alcanzando, incluso, un gran eco internacional, porque en ella el autor utilizó técnicas literarias, como el monólogo interior, los sueños o los recuerdos, que anticipaban la novela del siglo XX. En todo caso, es la mejor obra de Clarín y hoy se reconoce como la novela más destacada del siglo XIX.

Podíamos decir que la protagonista de la novela es Vetusta —trasunto literario de Oviedo— con su sociedad cerrada y su inmovilismo conservador de aquella época, aunque la acción principal gira en torno a Ana Ozores, la mujer del Regente de la ciudad asturiana. Ana es una mujer idealista, que espera de la vida algo que no encuentra. Su marido, mayor y muy ocupado en tareas políticas y cinegéticas, se preocupa muy poco de ella. Y Ana es una mujer joven y soñadora, cercada por un entorno decadente y asfixiante, como es la sociedad de Vetusta en ese momento (época de la Restauración Borbónica). En esa búsqueda de algo nuevo y reconfortante, Ana se encontrará entre dos hombres que la acosan con sus pretensiones amorosas: uno será su confesor, el Magistral de la catedral, don Fermín de Pas, y el otro un don Juan provinciano, amigo de su marido. Su idealismo, mezcla de romanticismo y misticismo, choca con la realidad de la vida y se convierte en el gran debate interno que mantiene la protagonista consigo misma a lo largo de la novela. Su carácter sensible y soñador acabará disolviéndola en el ambiente ramplón y opresivo de la ciudad. Por eso decimos que la gran protagonista de la novela es Vetusta.

El recibimiento inicial de esta novela fue controvertido, pues su temática se centra en tres puntos conflictivos para aquella época, como son el adulterio (tema casi central del argumento), la religión y la política. Fue criticada por la Iglesia y por los políticos conservadores, pero eso no fue óbice para el éxito que la novela tuvo desde su aparición hasta la actualidad, como lo demuestra el interés que el cine y la televisión han mostrado por llevarla a sus pantallas.

Su segunda novela titulada Su único hijo (1890) incide en temas parecidos a los de La Regenta, pero no obtuvo el éxito de esta.

Y no podemos dejar de citar como lectura obligada una recopilación de pequeños relatos publicados en 1892 bajo el título de Adiós, Cordera, que también es el título del relato más destacado. Tiene un gran componente lírico y emocional, en una recreación emotiva del mundo rural. Aquel fustigador del inmovilismo conservador y de la hipocresía de la sociedad de su época, se transforma en este cuento, especialmente, en un autor defensor de la inocencia y honestidad del ámbito rural, representados aquí por una familia pobre, cuyo mayor capital es una vaca de la que tienen que desprenderse.