Te equiparas con los demás para comprender el mundo, pero tú decides qué hacer con esa información
03 jun 2026 . Actualizado a las 15:26 h.Por fin han terminado los exámenes. Llegas a casa, te tiras en la cama y coges el móvil. Estás viendo Instagram o TikTok. Pasas fotos, vídeos, historias.
Esa tiktoker ha estado de viaje en las Maldivas, ¡qué suerte! Esa influencer tiene un cuerpo que parece perfecto. Pablo ha publicado sus notas, son increíbles y casi no estudia. A Luis le han seleccionado para ir al campeonato de España de esgrima. Hugo siempre está rodeado de un montón de amigos diferentes.
Sigues pasando el dedo por la pantalla y, de repente, sin darte cuenta, algo cambia. Ya no estás mirando, estás comparando.
Empiezas a sentir que lo tuyo «ya no es suficiente». No tienes tantos amigos, te esfuerzas un montón y no consigues buenas notas, no tienes un buen físico…. Dejas el móvil y tu vida te parece triste y gris.
¿Pero qué ha pasado?
Compararse es algo natural, nos ayuda a orientarnos, a entender cómo mejorar, a aprender nuevas formas de hacer las cosas o a sentirnos parte del grupo al que queremos pertenecer. Esto es normal. El problema empieza cuando empezamos a compararnos para decidir cuánto valemos.
En esos momentos comparas lo peor de tu vida con la mejor versión de la de otras personas. Tú, en la cama con el pijama que te encanta, pero te queda corto y con un grano enorme que te ha salido por los nervios de los exámenes. Ellos, aparentemente sin ningún problema y ninguna inseguridad, con las fotos perfectamente editadas y con un montón de likes. Comparas toda tu vida (con tus dudas, tus granos, tus días malos y tus inseguridades) con el mejor momento de otra persona. ¡Y claro…, así es imposible no perder!
El problema no es lo que ves, es cómo lo comparas.
¿Qué podemos hacer?
No se trata de dejar de compararte, que es imposible; se trata de aprender a hacerlo a tu favor. No toda comparación es mala
Aquí tienes algunas pautas para entrenar tu mirada:
- Mide tu progreso contigo mismo. La única comparación que siempre suma es contigo. ¿Cuánto has avanzado este curso? ¿Qué obstáculos has superado? ¿Cuál es el siguiente?
- Pon contexto a lo que ves. No todo es como parece. Nadie sube sus errores, ni sus miedos, ni sus problemas.
- Cambia de pregunta. En vez de: «¿Por qué él sí y yo no?» Prueba con: «¿Qué puedo aprender de esto?» Procura que el éxito de los demás te ayude a inspirarte y no a frenarte.
- Haz limpieza de «feed». Si todo lo que ves te hace sentir menos… es el momento de empezar a seguir otras cuentas.
Recuerda: tu valor está en quién eres, no en lo que tienes. Te comparas para comprender el mundo, pero tú decides qué hacer con esa información, decides dónde quieres poner el foco. La comparación puede hacerte pequeño o ayudarte a crecer.
¿Quieres perder o prefieres aprender?
Teresa Molezún es socia de Catemo Educación.