El cielo más negro que vio nunca A Coruña

ESCUELA

Las agujas del banco de las Yacentes no estaban en las cartas náuticas y el Urquiola se cruzó con ellas en el canal de entrada al puerto de A Coruña
Las agujas del banco de las Yacentes no estaban en las cartas náuticas y el Urquiola se cruzó con ellas en el canal de entrada al puerto de A Coruña XOSÉ CASTRO

El petrolero Urquiola encalló al entrar en el puerto y se incendió con 110.000 toneladas de crudo

26 may 2026 . Actualizado a las 18:43 h.

Desde que en junio de 1967 el canal de Suez se cerró a causa de la Guerra de los Seis Días, que enfrentó a Israel con Egipto, Siria y Jordania, y, como consecuencia, aumentara la capacidad de los petroleros, para hacer rentable rodear e cabo de Buena Esperanza y dar toda la vuelta a África, Galicia sufrió en sus costas cinco accidentes de esos enormes barcos, que se concentran en 32 años y los efectos de las consiguientes mareas negras.

El primero fue el del Polycommander, que tocó fondo el 5 de mayo de 1970, al hacer en Vigo una escala de emergencia para la asistencia médica de una de sus trabajadoras, rasgó el casco y se incendió. El vertido afectó a la ría de Vigo.

Las otras cuatro mareas negras se cebaron con las costas coruñesas. Y hace justo 50 años fue la peor en cantidad de petróleo derramado. El Urquiola se incendió en la ría de O Burgo tras chocar con una aguja del fondo el 12 de mayo de 1976, y la primera noticia fue de La Voz fue que quedó «destruido por una gran explosión seguida de incendio […] cuando se disponía a entrar en puerto con 110.000 toneladas de crudos». Esto, en la primera página y acompañado de una sombría columna de humo como fondo y el edificio del Club Náutico y las galerías de la Marina en primer término.

Todas las claves estaban condensadas en pocas palabras. El Urquiola «tocó fondo en bajos no perfectamente determinados», es decir, que no estaban representados en los mapas del fondo del mar, cuando, al maniobrar para entrar en el puerto, «se hallaba a dos millas escasas entre la torre de Hércules y la peña de La Marola». Nadie cometió ninguna imprudencia, pues el petrolero «había entrado en La Coruña, en iguales circunstancias, de quince a veinte veces».

Tras el primer choque, «por sus propios medios pudo salir [el Urquiola], pero de nuevo hubo contacto con fondo». Primero se hundió la proa «y escoró doce grados hacia estribor». En ese primer momento perdió parte de la carga, «unas veinte mil toneladas de crudo». «Desde las nueve de la mañana hasta las dos menos diez minutos de la tarde habían sido inútiles los esfuerzos de cinco remolcadores para recuperar el petrolero», pero es que con la marea baja resultó imposible moverlo.

La tragedia era ya inevitable: «Entre dos menos cuarto y dos menos diez, una espectacular explosión incendió súbitamente la totalidad del petrolero. A bordo estaban su capitán y un práctico», Benigno Sánchez Lebón. Al explotar el barco, capitán y práctico se lanzaron al agua, y este último «pudo ganar la costa a nado», pero el capitán, Francisco Eduardo Rodríguez Castelo, desapareció, y su cuerpo no se recuperó, «bastante quemado y cubierto de petróleo», hasta dos días más tarde. Lo avistó un matrimonio desde el dique de abrigo y lo rescató la Cruz Roja del Mar (La Voz, 15 de mayo). Ese mismo día quedó extinguido el incendio, que se había reactivado.

Era más que razonable, como decía La Voz, la «angustiosa incertidumbre» de los coruñeses por el temor a la marea negra que se avecinaba, y que era notoria solo dos días después, pese a que se pudo trasvasar parte del crudo del barco y se contuvo parte del derramado (14/5/76).

En la maniobra de ciar tras el primer roce con el fondo marino están la causa de la explosión y el culpable. En un primer momento se acusó al capitán, pero años más tarde el Tribunal Supremo condenó al Estado a pagar una indemnización a sus herederos (5/8/1983). Culpó el alto tribunal a las deficiencias de la cartografía marina y a la «precipitada, desacertada, absurda y criticable» orden de la Marina de alejar el barco del lugar, «entendiendo que la inmovilización hubiera sido lo más acertado».

Peligrosa energía

Transportar el petróleo por mar solo es rentable en grandes barcos, algunos capaces de cargar cinco veces más que el Urquiola, que había partido del golfo Pérsico. Este accidente nos recuerda que en este lugar de Oriente Medio se encuentran fondeados numerosos barcos a causa de la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán, y que esta situación ha provocado el rápido aumento del precio del petróleo y, por consiguiente, de los combustibles que mueven la mayoría de los vehículos que circulan en España.

Si hace quince días hablábamos en esta página de lo «abundante y barata, pero muy peligrosa» que es la energía atómica, al rememorar el accidente de la central nuclear de Chernóbil, hoy nos preguntamos cómo deberíamos calificar la que se obtiene del petróleo, porque abundante no es, y barata, tirando a poco. Peligrosa sí, pero ¿tanto como la nuclear?, ¿más?, ¿menos? Si la radiación en las proximidades de Chernóbil sigue siendo intolerable, ¿se ha recuperado la vida marina en la costa afectada por la marea negra del Urquiola?

ACTIVIDADES

1. Investiga los otros accidentes con mareas negras que afectaron a las costas gallegas: fecha, nombres de los barcos, cantidad de combustibles derramados y principales zonas afectadas.

2. ¿Cuándo tardó en ser rescatado del mar el casco del Urquiola?

3. ¿Cuál es la función del práctico del puerto?