El sismólogo Jordi Díaz Cusí, investigador del GEO3BCN-CSIC, cuenta en un informe que el ritmo de la música en los conciertos hace que vibren los acelerómetros con los que se detecta la actividad de los terremotos. En concreto se refirió al acelerómetro ubicado a 500 metros del Estadio Olímpico en Montjuich, que cada noche de los pasados días 13, 15, 17 y 18 de abril registró entre las nueve y las doce dos picos de actividad sísmica inusual, coincidiendo con el concierto Lux de Rosalía en el Palacio Sant Jordi.
Según Díaz, «es posible identificar sísmicamente cada canción por su frecuencia característica y la amplitud de la señal» y que cuando un artista «ofrece conciertos consecutivos en el mismo lugar, los datos del sismógrafo detectan cambios en las listas de reproducción», como, por ejemplo, cuando Bruce Springsteen incluyó una pieza adicional en uno de los conciertos del Estadio Olímpico del 28 y el 30 de abril del 2024.
Díaz añade otra curiosidad: que el sismómetro puede captar tanto las vibraciones que provocan 20.000 personas bailando con Rosalía como las ondas del terremoto de magnitud 7,5 que afectó ayer a Japón.