«El gran Gatsby» es una de las mejores novelas de Estados Unidos
08 abr 2026 . Actualizado a las 13:41 h.Scott Fitzgerald es uno de los grandes escritores de Estados Unidos, integrante de aquel grupo de excelentes novelistas norteamericanos que publicaron sus mejores obras en los años veinte del siglo pasado y que pasaron a la historia de la literatura como la generación perdida. Hemingway, John dos Passos, William Faulkner, John Steinbeck y Scott Fitzgerald son los integrantes más representativos de ese grupo. Este último —quizá el de más talento de todos ellos— no llegó, sin embargo, al reconocimiento y prestigio de Faulkner o de Hemingway, dos premios nobel incontestables. Pero Fitzgerald prefirió vivir una vida derrochadora de lujo y dinero, antes que el sacrificio que exige la creación literaria a un gran escritor. Se dejó tentar por la vida plácida de los años veinte, el período entre las dos guerras mundiales (1918-1939), pero aun así escribió novelas que han dejado huella en la literatura americana y mundial. Por ejemplo, El gran Gatsby se convirtió en lectura obligatoria en las escuelas de secundaria y en muchas universidades.
Francis Scott Fitzgerald (Minnesota, 1896), nacido en una familia de clase media, desde muy joven mostró una notable inteligencia, así como una admiración desmesurada por la relevancia social y las clases privilegiadas. Fue un muchacho apuesto, inteligente y divertido, con la clarividencia suficiente como para percatarse de que su medio para sobresalir estaba en la escritura, pues mostraba una aptitud y una sensibilidad que no dejaron indiferentes a quienes leyeron sus primeros escritos. Tras matricularse en la Universidad de Princeton, se hizo muy popular entre sus compañeros, a los que convertirá en personajes de su primera novela.
En los años de la Primera Guerra Mundial, en la que participó con la graduación de teniente, conoció a una muchacha sureña, pareja perfecta para su modelo de vida de elegancia y lujo en hoteles y salones de gente bien. Zelda Sayre, que también escribía, era tan ambiciosa y evanescente como él, aunque mucho más rica. Se enamoraron, pero no se comprometió con el joven escritor mientras este no le demostrase que podía ganar lo suficiente para llevar juntos una vida cómoda, lujosa y viajera. Y un buen día, casi inesperadamente, a Fitzgerald le llegó el éxito con su primera novela, A este lado del paraíso (1920), ambientada en la Universidad de Princeton, y con el éxito y la popularidad llegó también el sí de su novia. Se casaron ese mismo año en Nueva York y al año siguiente nació su única hija.
La clave de Zelda Sayre
El matrimonio de Fitzgerald y Zelda tuvo una gran importancia en la vida de ambos. Ella, que también era escritora, quedará eclipsada en este terreno por la importancia que él va adquiriendo. Pero el escritor encontrará en ella la cómplice perfecta para llevar la vida llena de excesos, lujos y desórdenes a los que tendía desde muy joven. Vivieron en Nueva York, que se les hizo pequeño, y dieron el salto a París, donde dieron frescura y belleza a las fiestas y a las reuniones literarias en el Ritz o en las cafeterías de Montparnasse, alternando con Gertrude Stein, Hemingway, Ezra Pound o James Joyce. Fitzgerald encontraba tiempo para escribir y tenía éxito con lo que escribía. Ganaba dinero, que dilapidaban los dos sin ningún escrúpulo. Zelda fue acusada por Hemingway y por John Dos Passos de haber destrozado la vida de Scott. Afirmaban que alentaba a su esposo a beber para distraerlo de su trabajo como novelista, a fin de que pudiera trabajar en las historias cortas que vendía muy caras a las revistas, para mantener su alto nivel de vida.
«El gran Gatsby»
Considerada como unas de las mejores novelas de la historia de Estados Unidos, fue todo un símbolo de esa época, de esos años locos de una generación perdida. En ella, Jay Gatsby, que representa «lo mejor y lo peor del sueño americano», solo tiene un objetivo: acumular dinero y gastarlo de forma sonora para conseguir el amor de la frívola y hermosa Daisy Buchanan, el personaje de ficción inspirado en Zelda. El protagonista masculino viene a ser, también, un trasunto literario casi idéntico a su autor.
La novela, publicada en 1925, no tuvo demasiada repercusión en los años siguientes. Recibió críticas buenas y malas, y en su primer año el libro no se vendió bien. De hecho, cuando murió, en 1940, Fitzgerald estaba convencido de que esta obra había sido un fracaso y de que ya estaba olvidada. Pero la novela empezó a revivir durante la Segunda Guerra Mundial y su éxito fue siempre en aumento, hasta ser, como hemos dicho, de lectura obligatoria. Muy celebradas fueron las versiones cinematográficas de la novela, en las interpretaciones de Alan Ladd (1949), Robert Redford (1974) y Leonardo di Caprio (2013). En el año 1998, la junta editorial Modern Library la votó como la mejor novela norteamericana y la segunda mejor en inglés del siglo XX.
La novela encierra una notable tristeza: los personajes buscan desaforadamente la complacencia de la felicidad, pero es en vano. Unos añoran el pasado, otros no logran entusiasmarse con nada, y todos andan detrás de la alegría que un día tuvieron, pero que la vida les arrebató, en la creencia de que el futuro hará que, en algún momento, puedan ser felices.
Otras grandes obras
Además de El gran Gatsby, Fitzgerald escribió A este lado del paraíso (1920), Hermosos y malditos (1922), Suave es la noche (1934) y El amor del último magnate (inconclusa y publicada póstumamente, en 1941). Aunque el escritor supuestamente consideraba degradante el trabajo como guionista de cine, sus problemas económicos lo llevaron a firmar un lucrativo acuerdo exclusivo con la Metro-Goldwyn-Mayer en 1937, con un salario altísimo para la época. En 1940 murió de un ataque al corazón.