El IRPF es un impuesto que se paga cada mes pero que, una vez al año, se revisa para analizar si la cantidad abonada es la que se debe
08 abr 2026 . Actualizado a las 13:41 h.Cada vez que compras un artículo, una parte de lo que pagas va a parar al Estado, lo que permite que los hospitales tengan médicos y las carreteras sean arregladas para que circulen los coches. También para que tu colegio siga ofreciéndote la mejor educación que te permita construir tu futuro. Eso es, básicamente, lo que son los impuestos. Un pequeño granito de arena que aportamos todos los ciudadanos de este país para que ese fondo que gestiona el Estado siga financiando una parte importante de los servicios públicos que nos permiten vivir.
Además de pagar impuestos a través de lo que compramos, lo hacemos con nuestro sueldo. Es el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), uno de los gravámenes más importantes que tenemos en España. Lo pagan todos los ciudadanos que ganen algo de dinero a través de, por ejemplo, su trabajo. Es un tributo progresivo, lo que supone que aquellos que ganan más dinero deben pagar más.
¿Cómo se paga este IRPF? Pues cada mes. Se va descontando una parte del sueldo que nos pagan las empresas en las que trabajamos y se ingresa directamente en las cuentas de la Agencia Tributaria, que no es más que el organismo que se encarga de recaudar el dinero de nuestros impuestos. Y se paga directamente, es decir, no llega a pasar por nuestras cuentas corrientes o nuestros bolsillos. Se resta inmediatamente y se envía a Hacienda.
La declaración de la renta
Pero en algunas ocasiones ese dinero que se paga a la Agencia Tributaria en nuestro nombre no se ajusta exactamente a lo que estamos obligados a pagar. Hay veces que se resta menos cantidad de la que se debe, y otras, más. Y para solucionar esos desajustes, Hacienda obliga una vez al año a todos los ciudadanos a rendir cuentas a través de lo que se conoce como declaración de la renta, un documento que sirve para contar al Estado cuánto hemos ganado y qué parte de ello hemos destinado a impuestos. Con estos datos, la Agencia Tributaria nos calcula si hemos pagado de más —y nos devolverá ese dinero— o de menos, y nos exigirá que abonemos dicha cantidad.