«Menudas piezas», la jugada maestra de convertir a adolescentes desastre en campeones de España

ESCUELA

Alumnos y profe de la película «Menudas piezas», de Nacho G. Velilla.
Alumnos y profe de la película «Menudas piezas», de Nacho G. Velilla. internet

La película más vista en febrero en Netflix tiene rap e invita a ver el ajedrez como un juego salvavidas

11 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El ajedrez es un juego de tronos de la vida. El ajedrez es una gran familia donde todo son piezas, piezas con distintas aptitudes y un objetivo, ganar la partida. Hay piezas más competitivas, ambiciosas, y otras que no se diferencian de la masa, que solo avanzan una casilla o dos, o se quedan. Ese tablero es el lugar en el que se mueven la familia, la clase, el grupo de amigos que sobre todo en la adolescencia se perfila oponiéndose a otros, ganándoles a otros una partida que suele ser subjetiva.

El ajedrez hace match con el cine, mueve ficha en varias series y películas. El gran clásico es El séptimo sello (1957, Ingmar Bergman), una especie de Quijote sueco que juega al ajedrez con el más poderoso de los rivales. Eso son palabras mayores. En el menú actual en streaming que relaciona el ajedrez y la vida ha llegado al top en Netflix la española Menudas piezas, que un amigo de clase le recomendó a mi hija de 10 años. El punto de partida es el conflicto personal. Sin él no hay partida. Palabrotera, rapera y descarada, Menudas piezas atrapa con la personalidad de sus actores y el reflejo inteligente de temas y estereotipos. El embarazo adolescente, la precariedad, las enemistades o el alcoholismo de un padre ahorran en esta peli ese olor a prejuicio que da lugar al tratamiento condescendiente.

Alexandra Jiménez es Candela, una Judith Polgar cañí metida a profe de ajedrez de adolescentes difíciles, con problemas. Menudas piezas parte de la historia real de Enrique Sánchez, maestro jubilado que entrenó a alumnos de un colegio público de Zaragoza y los convirtió en campeones de España de ajedrez escolar en el 2018 contra todo pronóstico. Es realmente un caso de cine.

El ajedrez puede ayudar a centrarse. Pero lo importante es tener referentes, maestros presentes que jueguen en serio la partida de acompañar adolescencias.