Galicia a ojos europeos: así ven seis profesores extranjeros nuestras aulas

ESCUELA

Alumnos de Rumanía y del IES O Cruce (Cerceda) hicieron juntos una visita a la ciudad de A Coruña. La profesora Simona Ivanescu, que participa en este reportaje, es la tercera por la derecha
Alumnos de Rumanía y del IES O Cruce (Cerceda) hicieron juntos una visita a la ciudad de A Coruña. La profesora Simona Ivanescu, que participa en este reportaje, es la tercera por la derecha

Docentes de media Europa nos definen: orgullosos de nuestra cultura, la tecnología nos gusta pero también la vida física, cuidamos de las personas y nos interesa la ciencia

11 feb 2026 . Actualizado a las 16:34 h.

Si te digo Erasmus, seguro que piensas en la universidad. Pero esta vez no hablaremos de ellos, sino de ti. El programa de intercambio existe también en primaria y secundaria (se llama Erasmus+) y está pensado para conectar colegios de todos los países europeos. El objetivo es que jóvenes como tú conozcáis otras culturas como la rumana, la islandesa o la turca, y también que profesores de todas las regiones puedan entrar en contacto con otras formas de enseñanza. Y, quizás, llevarse algunos trucos de vuelta a su escuela.

Hoy hablamos con Frédéric, Christian, Gunnar, Atle, Özlem y Simona, seis docentes extranjeros que visitaron Galicia (algunos ellos solos y otros con sus estudiantes) y les preguntamos: ¿qué hay de diferente en nuestras aulas? Ahí van cinco enseñanzas y conclusiones que sacaron de sus visitas.

Muy orgullosos de nuestra cultura

Eso piensa Frédéric Rousselle, el director de la rama internacional del centro OEC en Lille (Francia). Antes de viajar a Galicia ya había visitado otros colegios del norte de Europa y, precisamente, fue en una visita a Alemania donde conoció a la directora del IES O Cruce, de Cerceda, que lo animó a conocer este rincón de la península ibérica.

«Me sorprendió que todo el mundo que conocí hablase gallego», destaca cuando le preguntamos qué fue lo que más le llamó la atención de su viaje. «Creo que en Francia no somos conscientes de que en España hay muchas otras lenguas que conviven con el español. Ver cómo todo el mundo usa su idioma propio fue fascinante», explica el docente de Historia, que, además, disfrutó especialmente de una lección sobre el origen de la bandera de Galicia que prepararon en el centro de Cerdeda. «¡Todavía guardo la mía!», luce orgulloso.

Visitó el mismo centro Simona Ivanescu, una profesora rumana que viajó a la villa coruñesa con toda su clase. Ya sabían que el idioma más utilizado era el gallego. «Antes de visitar Cerceda decidimos hacer un pequeño curso», aclara. Una vez en el centro, recuerda con especial cariño la «guía trilingüe que hicieron entre los alumnos de Rumanía y de Galicia, traduciendo algunas palabras y expresiones a los tres idiomas: rumano, gallego y español».

Quien también entró en contacto de lleno con la cultura de nuestra comunidad fue Christian Nabe-Nielsen, el director de una pequeña escuela rural del norte de Dinamarca con apenas 65 alumnos. Aunque ahora es el director, cuando visitó el CEIP Mestre Vide de Ourense era el profesor de música del colegio, así que su principal objetivo era conocer cómo se enseña aquí, en Galicia, la música. «Me gustó mucho cómo el profesor estructuraba su clase. Primero una canción, después algunos ritmos... ¡hasta baile! Me gustaron tanto que, cuando volví, usé algunos de sus ejercicios con mis alumnos», comenta.

Esos ritmos de los que habla Christian los hacían los alumnos con panderetas, como puedes ver en una de las fotografías. Ahora, algo similar a nuestra música tradicional gallega suena cada mañana en una pequeña escuela danesa. «Todos los días empezamos la jornada cantando todos juntos, pero ahora también hacemos esos ritmos que aprendí en Galicia», asegura el profesor.

Una clase de música del CEIP Mestre Vide (Ourense) a la que asistió el profesor danés Christian Nabe-Nielsen para conocer nuestra forma de enseñanza
Una clase de música del CEIP Mestre Vide (Ourense) a la que asistió el profesor danés Christian Nabe-Nielsen para conocer nuestra forma de enseñanza

Una bonita experiencia se llevaron también Gunnar Holmsteinn, de Islandia, y Atle Teige, de Noruega, dos profesores a los que los alumnos del IES Nosa Señora dos Ollos Grandes (Lugo) recibieron con una buena dosis de música tradicional gallega. «Asistimos a una clase de música en la que los estudiantes nos enseñaron algunos instrumentos de vuestra cultura. Mis alumnos se quedaron sorprendidos porque pensaban que solo había gaitas en Escocia», bromea Atle.

Somos una gran familia

«Vuestras escuelas son como una segunda casa para los niños», afirma Özlem Kocaaga, una profesora turca que visitó el CEIP Mestre Vide, de Ourense, y quedó impresionada con «lo felices que estaban los alumnos». En su instituto de Ínegöl, una ciudad del centro de Turquía, hay 8.000 alumnos matriculados. «Tenemos las aulas llenas, con unos 40 estudiantes por clase, así que el ambiente es bastante estresante. En Ourense, sin embargo, es todo mucho más calmado, más hogareño», explica. Pero la familiaridad no solo depende del número de alumnos, sino que, para Özlem, es más bien algo cultural: «Me dio la sensación de que las relaciones humanas son algo muy importante en la cultura española. Turquía es un país mucho más basado en la formalidad».

Quizás por eso, una de las cosas que más le llamaron la atención de su paso por las aulas gallegas fue la forma de apostar por la inclusión. «Estuve en una clase donde había una alumna con necesidades especiales. En un momento dado, se levantó, estuvo dando vueltas por la clase... pero ningún otro alumno le replicó nada. Todo el mundo se mantuvo calmado e intentó ayudar a la compañera», explica.

Özlem Kocaaga (tercera por la derecha) y otros compañeros que viajaron desde un instituto de Turquía, tras una actividad de intercambio cultural en el CEIP Mestre Vide, de Ourense
Özlem Kocaaga (tercera por la derecha) y otros compañeros que viajaron desde un instituto de Turquía, tras una actividad de intercambio cultural en el CEIP Mestre Vide, de Ourense

La misma sensación tuvo Christian Nabe-Nielsen, el profesor de Música danés. «Me gustó la manera en la que se intenta integrar a esos alumnos en las clases, por ejemplo utilizando pictogramas para que sepan lo que va a pasar a lo largo del día, pero sin dejar de lado esas clases individuales que también necesitan», explica Christian, que añade otro detalle importante: «Los profes dejan a los niños ser niños. Pueden jugar, hablar en voz alta... Creo que tienen más libertad que en Dinamarca».

Además, algo que destacan todos los docentes extranjeros que nos visitan es la buena relación que existe entre los alumnos más pequeños y los más mayores. La profesora de Rumanía Simona Ivanescu es uno de ellos: «En mi escuela estudiamos en dos turnos. Los alumnos de primaria tienen clase por la mañana y los de secundaria por la tarde. Me sorprendió ver grupos de todas las edades compartiendo espacio en la cafetería».

Otro ejemplo es Gunnar Holmsteinn, profesor de Historia en un centro islandés: «En mi instituto solo hay alumnos de entre 16 y 19 años. Me gustó ver estudiantes de 12 años compartiesen recreo con otros más mayores. Eso crea una atmósfera muy positiva y a los alumnos del centro se les ve muy felices», asegura sobre el IES lucense.

Usamos tecnologías... pero en su justa medida

El propio Gunnar reflexiona sobre otra de las lecciones que los profes europeos se llevan normalmente de nuestras aulas: «La tecnología es necesaria, pero no lo es todo». Comenta el docente que en Islandia hacen una apuesta más contundente porque son «frikis de la tecnología: cuando sale un nuevo modelo de smartphone, los islandeses son los primeros a la cola», bromea. Pero también es consciente de que la tecnología «puede ser un arma de doble filo» en las aulas.

Por eso, disfrutó especialmente de poder conocer, de primera mano y sin pantallas de por medio, un vestigio histórico tan importante como la muralla romana de Lugo. «Como profe de Historia, es fascinante poder hablarles a mis alumnos sobre el Imperio romano directamente en una ciudad con tanta huella», comenta. También el profesor noruego Atle Teige se alegró especialmente de que las actividades que se organizaron durante su visita se desarrollasen «más fuera de las aulas que dentro».

Alumnos de Noruega, Islandia y del IES Nosa Señora dos Ollos Grandes, de Lugo, posaron para la foto desde la muralla romana.
Alumnos de Noruega, Islandia y del IES Nosa Señora dos Ollos Grandes, de Lugo, posaron para la foto desde la muralla romana.

Pero este enfoque más práctico no significa que dejemos de lado las nuevas tecnologías. La profesora rumana Simona Ivanescu se llevó la sensación de que el IES O Cruce, de Cerceda, tiene grandes propuestas. «Una idea que me gustó mucho es que tienen una sala de grabación y uno de los profesores del centro me hizo una entrevista, como si fuera un pódcast. Les copiamos la idea, y ahora, cada vez que visitamos algún país con el programa Erasmus+, hay un pequeño grupo de alumnos reporteros que nos entrevistan a la vuelta», comenta.

Apostamos por la ciencia

Si algo destaca el francés Frédéric Rousselle es «el fantástico club de ciencias» del IES de Cerceda. «Fue una gran sorpresa para mí, que vengo de un centro más grande, ver cómo uno pequeño puede hacer proyectos de ciencia real con niños de todas la edades», explica el francés, que pone como ejemplo una práctica que lo marcó: «Tenían que tirar huevos desde cierta altura y diseñar una protección que les permitiese llegar al suelo sin romperse. Me fascinó ver lo implicados que estaban los alumnos y cómo los profesores convertían el aprendizaje científico en algo divertido».

El profesor francés Frédéric Rousselle (en el centro) conociendo el aula de tecnología del IES O Cruce (Cerceda)
El profesor francés Frédéric Rousselle (en el centro) conociendo el aula de tecnología del IES O Cruce (Cerceda)

Y mientras en el norte de Galicia triunfaba la ciencia, en Ourense había un grupo de docentes extranjeros fascinados por las clases de ingeniería del CEIP Mestre Vide. Nos lo cuenta Özlem: «Conmigo vino también el profesor de Tecnología de mi instituto, que se quedó muy sorprendido de que los alumnos de primaria estuviesen aprendiendo algunas nociones de programación. De vuelta a Turquía nos dimos cuenta de que si ellos podían hacerlo, ¿por qué nosotros no?», afirma la docente. Cree además que el hecho de que se ofrezcan este tipo de actividades en el colegio puede ayudar a que muchos niños se decidan por estudiar una carrera STEM en el futuro: «Pueden acercarse a estas disciplinas durante su etapa educativa y, además, de una manera muy práctica. Así, a los 18 años puede que tengan más claro su camino».

Rompemos estereotipos

«Cuando cogimos el tren en Madrid empezamos a ver un montón de campos y planicies amarillas. Pero fue llegar a Galicia y, de repente, todo eran montañas verdes. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que tenemos más en común con vosotros de lo que creíamos», reflexiona el noruego Atle Teige, cuyo proyecto es trazar lazos entre culturas atlánticas.

Una vez aquí, todos aseguran que, sin dudarlo, volverían a repetir la experiencia. «Todo el mundo fue superhospitalario con nosotros», confirma Simona (Rumanía). «Tanto docentes como alumnos hemos establecido amistades que espero que duren toda la vida», dice Gunnar (Islandia). Y Christian (Dinamarca) bromea: «Me gustó tanto Galicia que volví a los pocos meses... ¡pero de vacaciones!».