La herramienta más esencial de cualquier periodista o de un naturalista es su curiosidad
06 feb 2026 . Actualizado a las 11:31 h.Según el diccionario de la Real Academia Española, un indicio es cualquier «fenómeno que permite conocer o inferir la existencia de otro no percibido». Para el diccionario de la Real Academia Galega es el «signo que indica a posibilidade de que algo existise, existe ou existirá».
Por eso los protagonistas de las novelas y películas de detectives se pasan la vida en busca de indicios. También los naturalistas. ¡Y los periodistas!
Las herramienta más esencial de cualquier periodista no es su cuaderno de apuntes, su teléfono ni su ordenador. La de cualquier naturalista no son su lupa, sus prismáticos y su cuaderno de campo. Tanto en un caso como en el otro la clave de toda su actividad es su curiosidad. Por eso no cesan de mirar, escuchar, analizar, interpretar... cuanto sucede a su alrededor.
Las áreas abiertas de cualquier centro educativo están repletas de indicios naturales. De huellas y señales de que en este o aquel rincón ha sucedido algo. Pero, claro, hay que acercarse hasta ellas igual que harían Sherlock Holmes y Watson —¿Te suenan estos nombres? Si no es así, investiga sobre ellos—, y a partir de ellas cavilar acerca de qué puede haber sucedido.
Una concha de caracol rota abandonada en mitad de una superficie dura, como esa de la foto, es todo un indicio.
Una persona sin demasiada curiosidad pasaría junto a ella sin prestarle la menor atención. Los espíritus más naturalistas harán todo lo contrario: se fijarán en ella y comenzarán a examinar los detalles de ese hallazgo haciéndose preguntas.
¿Ha sido aplastada? No lo parece... Solo está rota por un lado, mientras que el otro permanece perfecto. ¿La habrá abandonado el caracol, para ir en busca de otra mejor? Por supuesto que no: los caracoles no hacen esas cosas, pues su concha es inseparable de su organismo. ¿Se habrá caído de un árbol y se habrá roto? Es de lo más improbable: como mucho la concha se habría agrietado un poco. ¿Qué habrá sucedido, entonces?
La explicación tiene forma de canción. Y es posible que esté sonando mientras quien analiza la concha da vueltas y más vueltas a la solución del enigma. La emite un pájaro bastante habitual en nuestras campiñas. Su nombre es zorzal común.
Para saber más. Aves que dejan huella. Rastros y señales de la avifauna ibérica, de Luisa Abenza.