El gran país del hemisferio sur tiene un calendario escolar muy distinto al nuestro y un acceso a la educación superior sin selectividad
06 feb 2026 . Actualizado a las 11:31 h.Sabemos que volver a clase después de Navidad no es nada fácil, pero confiamos en que, a estas alturas, ya estés más que acostumbrado a la rutina escolar. Por eso te costará imaginar que en el otro lado del mundo, en Australia, hay alumnos que hoy —sí, el 5 de febrero— están disfrutando de su último día de vacaciones de verano.
Como seguro que sabes, en el hemisferio sur el invierno llega en los meses de junio, julio y agosto, y la Nochevieja se disfruta en manga corta. Por eso su calendario escolar no tiene nada que ver con el nuestro.
Los australianos empiezan el curso por estas fechas, entre finales de enero y principios de febrero. Tienen, además, otra particularidad: reparten el calendario en cuatro cuatrimestres. Hacen una pausa de 15 días en abril, otra las primeras semanas de julio y una última a finales de septiembre que les ayuda a enfilar el fin de curso —que suele cuadrar sobre mediados de diciembre—.
Pero las diferencias con nuestro sistema van mucho más allá del calendario. Por ejemplo, los australianos dividen su paso por los aulas de una manera distinta. Llaman year 1, year 2... a sus cursos —como pasa también en EE.UU.— y no existe una división tan clara como la nuestra entre ESO y bachillerato. Solo hay distinción entre las dos grandes etapas: primaria, que agrupa los seis primeros cursos —hasta los 13 años—, y secundaria, que se extiende hasta el year 12.

Sin selectividad
Te sorprenderá saber que en Australia no hay selectividad y prácticamente tampoco hay exámenes finales. Al menos no es tan habitual como en nuestras aulas. El sistema confía más en la evaluación continua, con pruebas parciales a lo largo de los cuatrimestres y muchos trabajos prácticos, tanto individuales como en grupos pequeños.
Lo que sí hay son pruebas de evaluación nacionales, llamadas Naplan, que no influyen en la nota de los alumnos ni determinan si pasan o no de curso, sino que sirven para conocer el nivel de la clase y, en su conjunto, de todo el colegio. Se hacen con 8, 10, 12 y 14 años y constan de una prueba de Lengua y otra de Matemáticas. Los alumnos deben escribir relatos cortos, responder preguntas sobre textos periodísticos, resolver problemas de cálculo...
Y, si no hay selectividad, ¿cómo se accede a la universidad o a una FP? En Australia, cada centro —da igual si es público o privado— tiene su propio proceso de admisión, que suele consistir en entrevistas personales y, de nuevo, en trabajos más prácticos, como redacciones o cartas de motivación.