Xosé Manuel Beiras: del éxito de AGE a un papel secundario dentro de En Marea

Luís Villares no tiene el tirón de Beiras. Feijoo sigue en la Xunta. Y el nacionalismo, dividido


Santiago / Redacción

Cuando se escriba la reciente historia política de Galicia habrá que reservar un amplio capítulo para la figura de Xosé Manuel Beiras (1936, Santiago), líder de una de las dos almas del nacionalismo gallego, protagonista indiscutible de los años de gloria del Bloque y que en el epílogo de su vida política ha cosechado también éxitos y fracasos.

En enero del 2012, después de prolongados desencuentros con la UPG, el partido mayoritario del BNG, Beiras y los suyos, que entonces se llamaban el Encontro Irmandiño, protagonizaron la primera gran fractura del frente en 30 años. Justificaron aquel paso en la necesidad de abrir la organización y conectarla con los cambios sociales, e incluso denunciaban un clima interno irrespirable. El BNG no pudo prever el enorme coste que tendría aquel choque de trenes.

En el otoño de aquel mismo año, en la convocatoria de las elecciones autonómicas, el partido de Beiras, que ya se llamaba Anova, concurrió en coalición con Esquerda Unida en una plataforma de aire rupturista para canalizar el malestar social. Se llamó Alternativa Galega de Esquerda (AGE).

El proyecto liderado por Beiras obtuvo en aquella ocasión nueve escaños, rompiendo todos los pronósticos, y relegó al BNG a la cuarta posición. Sobre el histórico líder nacionalista llovieron los elogios y las loas como un visionario que supo leer el futuro. Tanto fue así que hasta el propio Pablo Iglesias reconoció que sin la experiencia de AGE no existiría Podemos.

Desde entonces hasta ahora, muchas cosas han cambiado en ese proyecto político que trataba de combinar la defensa de Galicia como nación con la necesidad de un cambio de política económica en todo el Estado.

Beiras se ha enfrentado a Esquerda Unida y a su líder gallega, Yolanda Díaz, a la que acusó incluso de desleal, y también tuvo un desencuentro con Podemos tras la repetición de las pasadas elecciones generales. Entonces, culpó del retroceso electoral de En Marea al partido de Pablo Iglesias por haber abandonado la concepción plurinacional del Estado español. En los prolegómenos de la reciente convocatoria de las autonómicas existen dudas sobre si Beiras optó voluntariamente por jubilarse de la actividad política y dar un paso atrás o si, por el contrario, se crearon las condiciones que lo empujaron a ocupar un segundo plano. Sea como fuere, el resultado es que Luís Villares no tiene el tirón de Beiras. Y que mientras lo de AGE en el 2012 fue un éxito sin paliativos, lo de la marea ahora, pese a ser segunda fuerza y contar con 14 escaños, queda por debajo de las expectativas alimentadas. Feijoo sigue en la Xunta. Y el nacionalismo, dividido.

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