El PSOE se abre a la autocrítica tras convertirse en la tercera fuerza política

Leiceaga llama a «corrixir erros», pero considera prematuro asumir responsabilidades por el resultado


Santiago / La Voz

Era la foto en la que ningún socialista quería verse retratado la noche electoral del 25S. Es cierto que el sorpasso de En Marea al PSdeG lo preconizaban casi todas las encuestas electorales, pero los socialistas confiaban en darle la vuelta a la situación, al igual que ocurrió en los comicios generales en junio, y mantenerse como la segunda fuerza política en Galicia y potencial opción al Gobierno de Feijoo. Pero la realidad es testaruda al dictar otra cosa. «Non fomos capaces de explicarlles aos galegos a nosa alternativa», admitió ayer Xoaquín Fernández Leiceaga, el candidato socialista a la Xunta, que de inmediato se mostró dispuesto «a facer autocrítica» para analizar las causas que llevaron al PSOE a perder cuatro diputados y obtener el peor resultado en la historia de la autonomía.

Con el 100 % escrutado, los socialistas gallegos perdieron anoche cuatro escaños en Galicia, al pasar de los 18 obtenidos por Pachi Vázquez en el 2012 a los 14 que firma Fernández Leiceaga. Por provincias, el mayor revés lo sufre el partido en Ourense, donde pierde la mitad de sus representantes, dos menos, seguida de Pontevedra y Lugo, donde cede otro en cada circunscripción. Solamente lograron mantener el mismo resultado en la provincia de A Coruña, que precisamente es aquella donde los ciudadanos pudieron visualizar la gestión de las mareas municipales en Santiago, A Coruña y Ferrol.

La tensiones internas sufridas por el partido tras las elecciones primarias de mayo, que catapultaron al liderazgo a Leiceaga, frente a Méndez Romeu, pudieron ser un factor importante en el resultado de anoche. Es algo apreciable, sobre todo, en las provincias de Ourense y Pontevedra, donde los sectores que representan Pachi Vázquez y Abel Caballero mantuvieron hasta el final su contestación contra la dirección gallega, la dirección federal y el propio candidato a la Xunta por los cambios introducidos en las candidaturas. Preguntado por esta cuestión en la comparecencia ofrecida anoche ante los medios, Leiceaga expresaba su cautela al afirmar que era necesario hacer «unha análise pormenorizada» de lo acaecido antes de extraer conclusiones precipitadas.

El candidato del PSdeG se presentó rodeado de una veintena de personas, entre los que figuraban la presidenta de la gestora del partido, Pilar Cancela, y el coordinador de la campaña, José Manuel Lage Tuñas, con la determinación clara de dar la cara. Con el rictus serio y las ojeras marcadas, Leiceaga hizo un llamamiento a «corrixir erros» y «facer autocrítica» ante un resultado que -aseguró- no lo deja en absoluto complacido.

El economista compostelano comenzó dando las gracias a las más de 250.000 personas que apoyaron a su partido y reveló que, hacia las 22.40 horas, telefoneó a Alberto Núñez Feijoo para felicitarlo por su nueva victoria. «Perdemos catro deputados e non podemos estar satisfeitos», arguyó Leiceaga, quien puso de relieve que ahora su partido ha de esforzarse en llevar al Parlamento los problemas de los gallegos y prepararse para los cuatro años que tiene por delante e intentar recuperar la posición política que le arrebató En Marea, que empata en escaños con los socialistas, pero los supera en número de votos (por más de 16.000).

«É cedo, estamos en quente»

Sobre la posible asunción de responsabilidades políticas por el resultado obtenido, Leiceaga prefirió no pronunciarse. «É cedo, estamos en quente», alegó para insistir en que el partido ha de esperar primero a que se cierre definitivamente el escrutinio con el recuento del voto exterior, pues se quedó a un centenar de votos de desposeer al PP de Ourense de su noveno escaño.

Leiceaga puso la prudencia por delante. Lo primero es el análisis de lo ocurrido, abrir un debate a todos los niveles en el seno del partido. «Non é o momento de entrar en demasiados detalles», objetó. Matizó, eso sí, que posiblemente no solo sea un factor lo que explique esta derrota, sino «un cúmulo de factores».

Decepción por no haber podido darles la vuelta a las encuestas

No había ninguna fiesta preparada ayer en la compostelana rúa de O Pino, donde se alza la sede central del PSOE en Galicia. En el fondo, muy pocos contaban con poder darle la vuelta al escenario que dibujaban las encuestas e impedir la mayoría absoluta del PP de Alberto Núñez Feijoo. Ese era el objetivo político de puertas afuera, pero el verdadero desafío del PSdeG pasaba por mantenerse como la segunda fuerza política de Galicia, como cabeza de una posible alternativa a Feijoo.

Y tal propósito quedó anoche diluido. Es cierto que durante buena parte del recuento los socialistas figuraban todavía como segunda fuerza, y en la sede de O Pino se respiraba cierta tranquilidad por no cumplirse los peores augurios. Por la sede pasaron medio centenar de cargos orgánicos y municipales para arropar a Leiceaga, entre los que se encontraban, por ejemplo, Modesto Pose, Valentín González Formoso o Antón Louro, así como varios candidatos, entre ellos Juan Villoslada y el cabeza de lista por Lugo, Luis Álvarez. Pero la decepción se apoderó progresivamente de los socialistas a medida que se fue consolidando el sorpasso. Uno a uno, y sin hacer demasiado ruido, fueron abandonado la sede, conscientes de que en el PSdeG se abrirá otra guerra interna en los próximos días.

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