Elecciones gallegas: Betanzos lo volvió a clavar

Una vez más, la circunscripción coruñesa anticipó los resultados de toda Galicia. Nadie, o casi nadie, votó ayer allí pensando que Feijoo iba a perder la Xunta


Cuenta la leyenda que el mismísimo Fraga Iribarne, en noches electorales como esta, no descansaba tranquilo hasta que le espiguillaban los resultados de Betanzos. Luego sí. Constatada la mayoría absoluta en la capital de las tortillas, el político vilalbés esperaba más calmado y confiado los resultados definitivos de Galicia.

Fraga ya descansa en paz, pero Betanzos sigue siendo el magic town, el Ohio gallego, la circunscripción que, con la excepción de los comicios municipales, clava los resultados del conjunto de Galicia. Y si Betanzos es demoscópicamente Galicia, la presidencia de Feijoo no corrió ayer ni un segundo de peligro: «Va a ganar el PP. Con mayoría absoluta. Y además, me parece bien». El rotundo pronóstico lo formulaba ayer por la mañana un funcionario de 34 años, casado con otra funcionaria: «Yo no soy del PP, pero a mí y a mi mujer nos vendría bien que ganara».

-¿Laboralmente?

-Sí. Porque si cambia el Gobierno cambian los jefes. Y estamos contentos con los que tenemos.

Es una razón para votar, sin duda. Un poco antes, un señor de 71 años pronosticaba también la victoria de Feijoo: «Y mejor así, porque si ganan lo otros sería bastante problemático». El señor cree que un gobierno de tres es muy difícil y usa el término problemático cuatro o cinco veces antes de que nos despidamos. Uno tras otro, los vaticinios se suceden invariables. Ni por la mañana ni por la tarde encontró este cronista algún despistado que mostrara duda alguna sobre la victoria del líder del PP. Eso no quiere decir que le gustara a todo el mundo: «¡Qué vamos a hacer! Galicia es así», admitía Martín, un joven de 33 años recién llegado después de vivir ocho años en Bilbao: «Nos llevan 20 años de distancia».

Por la cuesta del Castro sube una joven pareja con camiseta de los Stones y un niño en la silla comiendo gusanitos: «No, no vamos a votar. Yo estoy hasta las narices», dice ella, que está en paro y admite no interesarse demasiado por la política. «Pero va a ganar el PP por goleada», dice él. También forman parte de la singular sociedad betanceira que resulta ser una réplica de la gallega: «Es que este pueblo es muy variado. La gente no es ni muy joven ni muy vieja. Prevalece la clase media... aunque últimamente se ha empobrecido bastante». El análisis lo hace Tino, un ciclista de 44 años que espera por una compañera frente a un colegio electoral: «Sí, también creo que ganará el PP. Pero al menos no pasará lo que en el resto de España. Aquí habrá Gobierno seguro».

Y si Betanzos es Galicia, Galicia está cabreada con los políticos españoles por el bloqueo nacional: «Yo creo que todo el mundo lo está, ¿no?», repregunta Amaia, una rapaza de 22 años: «No es serio que tengan un país parado todo el año». La coletilla se escucha por doquier: «Era mejor cuando había solo dos partidos», proclama una señora de 72 años en uno de los bancos de la plaza principal: «Bah. Yo por votar no tengo problema», le replica un coetáneo. A esa hora de la tarde, en la misma plaza, los skaters saltan por los escalones que por la mañana descendían los fieles de la misa. Debe de ser verdad esa pluralidad betanceira. Arriba, en las Angustias, en un colegio fuera del casco urbano, dos señoras responden al unísono: «Ganará el PP».

-¿No ven ni una posibilidad de que pierda la mayoría?

«Quizás una. Muy remota», responde María, que tiene 59 años. «Yo no veo ni eso», apuntilla Isabel, que tiene 65. Y acertó. Acertó ella y acertó Betanzos, que volvió a votar como una Galicia en miniatura. Si Betanzos es Galicia, y ayer lo demostró otra vez, Galicia votó ayer con el convencimiento de que nada iba a cambiar.

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