Los comicios que afianzaron el modelo político gallego

«Victoria histórica de Fraga», titulaba el día después de las elecciones de 1993. La Voz de Galicia. El récord de escaños logrado por el PP (43) aún no ha sido superado, y el BNG lograba un ascenso espectacular


Podría decirse que la tercera legislatura terminó con el zapatazo de Beiras sobre su escaño en protesta por la reforma del reglamento del Parlamento. Aquella Cámara pentapartita pasaría a la historia en las elecciones de octubre de 1993, donde tras la reforma electoral que pone el listón de la representación en el 5 %, el arco parlamentario se redujo a tres fuerzas políticas, un escenario que se mantendría inmutable hasta las elecciones del 2012.

«Victoria histórica de Fraga», titulaba el día después La Voz de Galicia. El récord de escaños logrado por el PP (43) aún no ha sido superado, y el BNG lograba un ascenso espectacular (13 escaños, ocho más) que contrastaba con el descalabro del PSOE, que perdió nueve con Antolín Sánchez Presedo como candidato. La oposición perdía fuerza y Fraga lograba el 52 % de los votos, un porcentaje que reflejaba a la perfección cómo logró consolidar, desde la Xunta y en solo cuatro años, su proyecto político para Galicia.

Beiras, mientras tanto, lamentaba que la abrupta caída electoral de los socialistas impidiera desalojar a los populares del poder. Pero era consciente de que la tendencia hacía factible que el BNG arrebatara al PSdeG la hegemonía de la izquierda en Galicia en poco tiempo, ayudado por el desgaste de los socialistas a nivel nacional y los casos de corrupción. «Recollemos o que levamos anos sementando», dijo Beiras.

Solo unos meses antes, en las elecciones generales, Felipe González lograba la más ajustada de sus victorias electorales, así que la posibilidad de un «gobierno amigo» en Madrid también podía producirse en cuatro años. Fraga, exultante, comparecía para celebrar los resultados con el responsable de su campaña electoral, un Xosé Cuíña que salía muy fortalecido de aquellos comicios. Fraga agradeció en público su trabajo, así como la colaboración de Aznar en la campaña.

Camilo Nogueira, caracterizado siempre por una hiperactividad parlamentaria inédita, se quedaba fuera tras doce años en la Cámara. Coalición Galega también desaparecía del mapa parlamentario, aunque seguiría viva en otros ámbitos. En cierta medida, estas elecciones supusieron el final de la impronta de la Transición en el escenario político gallego y, después de una legislatura que convirtió el Parlamento en una olla a presión, la victoria inapelable de Fraga sirvió para tranquilizar un poco los ánimos. De hecho, la legislatura fue relativamente tranquila, sin grandes reclamos para pasar a la historia.

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