Las grabaciones de Fernández Díaz golpean al PP en la recta final

El PSOE, Podemos y Ciudadanos aprovecharán los días que quedan de campaña para tratar de acorralar a Rajoy


Al PP le ha estallado un escándalo de consecuencias imprevisibles en plena recta final de la campaña electoral. Las conversaciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, supuestamente para incriminar o buscar acusaciones contra dirigentes de Convergència y Esquerra Republicana de Cataluña son de una gravedad extrema. Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera han exigido la dimisión del ministro, que ya protagonizó otro episodio polémico cuando recibió en su despacho al imputado Rodrigo Rato. Pero si se confirma la conspiración que apuntan las grabaciones este caso sería mucho más grave y la posición de Fernández Díaz insostenible. El líder socialista utilizó ell escándalo para reclamar el voto con el objetivo de que el PP «dimita en bloque». «El señor Fernández Díaz tiene que abandonar inmediatamente la vida política. No puede seguir en su cargo», señaló. Iglesias consideró que la revelación es «una de las cosas más graves que ha ocurrido en este país». «Un ministro de Interior no puede inventar pruebas y tramas contra partidos de la oposición», afirmó Rivera, y lanzó una pregunta a Mariano Rajoy: «Presidente Rajoy, ¿usted conocía que existe un ministro de Interior que construía pruebas para ir contra la oposición? ¿Sí o no?». El líder de Ciudadanos añade un nuevo argumento para no apoyar a Rajoy como presidente del Gobierno, dado que el catalán es un hombre de su máxima confianza. El presidente en funciones ha respaldado a Fernández Díaz, que ha dado «explicaciones muy claras y contundentes». Habrá que ver si logra capear el temporal que se le viene encima.

Objetivo: acorralar a Rajoy

El estallido de este caso a cuatro días de la cita con las urnas ha hecho que la campaña en sí pase a un segundo plano. El PSOE, Podemos y Ciudadanos aprovecharán los días que quedan para tratar de acorralar a Rajoy. La clave es si lograrán que cale en la opinión pública la idea de que el Gobierno utiliza las instituciones para perseguir a los adversarios políticos, en este caso los independentistas catalanes, y si Rajoy está al tanto de estas prácticas. O, si por el contrario, el PP consigue que su electorado potencial compre que se trata de una filtración interesada para perjudicarle en las urnas. Lo que sí está claro es que la batalla en estos cuatro días girará en torno a este asunto.

Todo sigue igual

Al margen de este escándalo, los partidos no se han movido de las posiciones que mantuvieron después del 20D con lo que no han despejado el fantasma de unas terceras elecciones. Rajoy sigue empeñado en la gran coalición; Sánchez la rechaza rotundamente y continúa apostando por un pacto a tres con Ciudadanos y Podemos que ya fracasó en la anterior legislatura; Iglesias solo quiere una alianza con el PSOE; y Rivera opta por un pacto con el PP y el PSOE pero en principio sin Rajoy. Si nadie cede el panorama será el mismo. Rajoy confía en que si se produce el sorpasso que pronostican todas las encuestas Sánchez se verá obligado a dimitir como secretario general del PSOE y quienes le sustituyan accederán a dejarle gobernar para evitar ir de nuevo a las urnas. Es su única esperanza de seguir en La Moncloa.

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