El candidato que se ríe de los gallegos


Dice el refrán que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. O tal vez sí: reírse de uno a la cara. Que es lo que ha hecho Albert Rivera con Galicia. Hasta ahora había ninguneado a la comunidad y sus problemas. Vino en su día a presentar el nuevo partido y, a partir de ese momento, si te he visto no me acuerdo. Aprovechó la campaña de las elecciones municipales de hace un año para recorrer España presentándose en sociedad. Pero Galicia ni la pisó. Llegaron las generales de diciembre. Estaba en su momento de gloria, pugnando con Pablo Iglesias por erigirse en referente de la nueva política. Esa que se preocupa y ocupa de los problemas de la gente. Debe de ser que los gallegos no son gente, porque nuevamente pasó por la campaña sin atravesar Pedrafita. En su lugar envió a Inés Arrimadas, que ni siquiera era candidata. ¿Qué mas da? A fin de cuentas, según él, no necesita medidas especiales para Galicia. Sirven las generales para toda España. Como aquellos médicos que con una aspirina lo mismo te curaban un resfriado que una infección o un trauma. ¿Para qué preocuparnos de los detalles? Eso no da en televisión, que es lo que importa a estos políticos de laboratorio a los que la calle les da un sarpullido. Pero, bueno, son las esclavitudes de la política. Entre plató y plató hay que dejarse ver. Así que en esas aterrizó en Vigo. Más bien, lo sobrevoló. Porque cinco horas no dan para nada. O sí. Para poner en evidencia su absoluto desconocimiento de los problemas de Galicia. Algo que ya sabíamos desde que desdeñó el AVE como si fuera un capricho. Lo único que nos faltaba era que a su ignorancia sumara la desfachatez de venir a Galicia a reírse de los gallegos a la cara.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
64 votos

El candidato que se ríe de los gallegos