Podemos se inflama de responsabilidad

Si tras el 20-D, como tercera fuerza, repartía ministerios, como segunda se supone que esparcirá unas secretarías generales. Iglesias se ve como el presidente que dejará decidir a Cataluña mientras en Ferraz caen gotas de sudor frío.


Lo que va de campaña está sirviendo para ver cómo metaboliza el éxito Unidos Podemos, propulsado por las encuestas hasta la segunda plaza. Iglesias ha amanecido este domingo ante el espejo y este le ha devuelto los piropos. El sorpasso parece consolidarse. Y en Ferraz empiezan a caer gotas de sudor frío. Si tras el 20-D, como tercera fuerza, repartía ministerios, como segunda se supone que esparcirá unas secretarías generales. Cuesta abajo y sin frenos, completamente lanzado, Pablo Iglesias se ve con fuerzas para decir en Cataluña que adelante, que decidan, y al mismo tiempo sostener que son la mejor garantía para la unidad de España. Un discurso ambivalente que evoca aquella célebre frase de Manquiña en Air Bag: «Lo mismo que te digo una cosa te digo la otra». Algunas voces socialistas, a la desesperada, tratan de contener lo que se avecina. Y Patxi López ya ha dicho que Unidos Podemos está más preocupado de destruir a los socialistas que de desbancar al PP. Pero más allá del previsible juego retórico de campaña, la pregunta que surge es por qué cobra cada vez más fuerza esta alternativa política. Y la respuesta está en la calle: en la creciente desigualdad, en la pobreza de los hogares y en una recuperación bipolar que sigue sin alcanzar a muchos.

Rajoy y Sánchez, y la guillotina en el horizonte

La repetición de elecciones parece salir redonda a Pablo Iglesias, pero los candidatos del bipartidismo corren serio riesgo de amanecer el lunes 27 de junio en el corredor de la muerte política. Rajoy ha desayunado hoy con una noticia para atragantarse. La mayoría de los votantes del PP creen que debe marcharse si así se facilita el gobierno. Y la relación de fuerzas que puede salir del 26J hace muy verosímil que alguno ponga encima de la mesa esa condición para consolidar una alternativa. De cumplirse las encuestas, Pedro Sánchez acabará emparedado entre la alternativa de facilitar un gobierno del PP o de Podemos. Y cualquiera de las opciones supone su carta de defunción política.

Las dos campañas gallegas.

Curiosa paradoja. Feijoo está tratando de convencer a los votantes de Ciudadanos en Galicia que esa papeleta, en las generales, favorece el advenimiento de En Marea. Quiere así que vuelvan a confiar en el PP. Pero se trata de una estrategia con cierto riesgo: para las autonómicas la formación naranja puede ser el aliado que impida el cambio en O Hórreo. El BNG también juega en clave autonómica, como si diera por amortizado el resultado del 26J. De ahí la omnipresencia de Ana Pontón. El objetivo ahora es evitar la mayor caída posible en otoño. No se sabe dónde está el suelo. Y los socialistas, al menos algunos, también están más preocupados por mover a Leiceaga.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
13 votos
Comentarios

Podemos se inflama de responsabilidad