Cancha para las mujeres, los niños y los adultos que son como niños

Menos carteles, más televisión, protagonismo infantil y mucho amor para ganarse a los votantes


Redacción / La Voz

Aunque la campaña acaba de comenzar, ya están claras las diferencias con de la de hace seis meses: menos papel en cartelería y panfletos, más acción en las redes sociales, más televisión, incluso con Rajoy dando espectáculo; niños por todas partes, abrazos, cercanía y mensajes amorosos.

El arranque formal fue el debate entre mujeres en Antena 3. El formato mismo recibió críticas: si la intención de los partidos con esta iniciativa es resaltar la igualdad, ¿por qué ninguno de ellos lleva a una mujer de candidata a la presidencia? Twitter se volcó ayer en las valoraciones del debate. Noticias de otro tipo, a caballo entre el fútbol y los sucesos, robaron a media tarde el protagonismo a la política.

La campaña coincide con acontecimientos muy propiamente televisivos: se disputa la Copa América, empieza la Eurocopa y estamos en las vísperas de las olimpiadas. Quizás hasta sea un favor para los candidatos que la televisión esté tan ocupada. Parece que son conscientes de que el público está cansado de ver sus caras, por lo que ahorran el despliegue de retratos descomunales y procuran ser cercanos. Para eso sirven los niños, a los que se da protagonismo pensando que son inocentes. Pero no tanto. Ya hemos visto a los pequeños contertulios de Rajoy preguntarle por los sobres, y a los de Iglesias, sugerirle algo así como ¿qué tal por Venezuela? Rivera, en su búsqueda de proximidad, se deshace en abrazos hasta la exageración, y Pedro Sánchez se va a Móstoles a llamar de puerta en puerta. Dicen las malas lenguas que con alguna le dieron en las narices.

Pablo Iglesias vuelve a la infancia y concede una entrevista rodeado de peluches que representan a los emoticonos de la comunicación digital. «¿Con cuál te identificas?», le preguntan. Y elige el de la sonrisa amplia y la gota de sudor en la frente, como el que se esfuerza por ser positivo. Aunque le gusta también el más negativo de todos. Mientras el líder juega, la coalición reparte su cartel del corazoncito multicolor. Íñigo Errejón ha dicho que simboliza el amor a un país mejor. Tanto abrazo, tanto amor y tanto niño... Como sigan así y todos se contagien, una de dos: o acabamos empalagados o acabamos con la crisis de la natalidad.

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