Ni la circunscripción única ni la autonómica facilitarían las opciones de gobernabilidad

Nós tendría escaño si se eligiesen diputados por comunidades

Cómo sería el Congreso si cambiase la ley electoral Cómo sería el Congreso si cambiase la ley electoral

Vigo / La Voz

La dificultad aritmética para elegir presidente del Gobierno con el resultado de las elecciones del domingo ha vuelto a reabrir el debate sobre la idoneidad de la ley electoral española, trazada para que del bipartidismo surgiese la alternancia.

La atomización política con la irrupción de nuevas fuerzas hizo que prácticamente todos los programas electorales planteasen la necesidad de abordar una reforma electoral para acabar con dicho estatus. Salvo el PP, que solo se ha inclinado por tocar el sistema para reforzar a los alcaldes más votados, las demás opciones políticas se comprometen a llevar el cambio de reglas de las generales. El PSOE aboga por mejorar la proporcionalidad entre población y diputados para dejar de primar a las zonas menos habitadas; Podemos apuesta por adoptar la circunscripción autonómica, como el BNG; IU modificar el ámbito de elección y bajar del 3 % el volumen de votos exigidos para entrar en el reparto, y Ciudadanos calca el sistema alemán de doble lista con unos candidatos propuestos por los partidos y otros elegidos en listas abiertas.

Pero con un resultado como el actual nada cambiaría con las propuestas que plantean modificar el espacio de elección. Los 176 escaños que permiten disfrutar de la ansiada mayoría absoluta no se obtendrían de manera directa ni con una circunscripción única que abarcase todo el Estado, ni tampoco con un ámbito territorial de elección donde el marco de referencia fuese cada una de las 17 autonomías. Es más, los partidos grandes se alejarían de ese objetivo.

Circunscripción única con barrera del 3 %

Solo cinco partidos y mayor presencia de IU. Un ámbito electoral único para todo el Estado, donde cualquier elector pudiese votar directamente la lista encabezada por su opción para presidir el Gobierno habría reducido en esta ocasión, de entrada, la presencia en la Cámara de los dos partidos mayoritarios. Con esa circunscripción única con obligación de obtener al menos el 3 % de los votos, el Congreso quedaría reducido a cinco partidos: el PP perdería diez diputados respecto a lo obtenido el domingo; el PSOE tres; Podemos subiría 12 si las coaliciones que formó en Galicia, Valencia y Cataluña se integrasen bajo su paraguas; Ciudadanos crecería en 15 actas, y el gran beneficiado resultaría IU, que pasaría de sus dos diputados de Madrid a 14. Las demás candidaturas no obtendrían presencia, por lo que una reforma así nunca sería aceptada por los partidos nacionalistas.

Al margen de la imposible gran coalición de PP y PSOE, esta fórmula sí haría factible un pacto de gobierno similar al del Portugal con 182 diputados, seis más de la marca de la mayoría absoluta, formado por PSOE, Podemos y su coaligados e IU.

Circunscripción única sin barrera

Máxima proporcionalidad. Una circunscripción única pero sin porcentaje mínimo de votos a superar haría que en lugar de los diez grupos que han entrado esta vez en el Congreso -sumando a Podemos las tres coaliciones en las que participa- conseguirían presencia 13. Nós Candidatura Galega, la lista que se construyó sobre el BNG, entraría en la Cámara con un diputado, UPyD con 2 y el animalista PACMA, que sumó 219.181 papeletas, con tres. Por arriba, el PP perdería 19 escaños; el PSOE bajaría 11; Podemos y sus coaliciones subirían 5; Ciudadanos otros 10 y, de nuevo, IU volvería a ser el beneficiado por entrar en el recuento los 733.868 votos obtenidos fuera de Madrid y que no le han servido para nada. Alberto Garzón encabezaría un grupo de 13 diputados. Las formaciones nacionalistas verían alterado su nuevo estatus sin un patrón fijo, bajando un diputado Esquerra, dos el PNV, para subir en cambio uno EH Bildu, y mantenerse igual la candidatura de Convergència, al igual que Coalición Canaria.

En el juego de mayorías, un pacto de PSOE con Podemos e IU requeriría de 10 diputados más, que ningún otro grupo podría completar -al margen de PP y C´s- lo que precisaría de un muy complicado acuerdo a cinco bandas.

Ámbito autonómico

Hasta once partidos. El modelo que propone Podemos dibujaría un hemiciclo con once partidos donde un pacto del centro derecha por si solo tampoco garantizaría la elección del presidente y donde las alianzas por la izquierda tendrían que ser multibanda. El PSOE (que bajaría 8 escaños respecto a lo logrado el domingo) precisaría del apoyo de Podemos (subiría en este escenario 7), y de IU (crecería en 5 escaños) para llegar a los 165 diputados, por lo que aún requeriría del concurso de al menos otros dos partidos más para convertirse en mayoría. Esquerra bajaría uno, Convergència otro, al igual que el PNV, Bildu subiría en un acta y entraría Nós. En el centro derecha un acuerdo con rédito para formar gobierno sería imposible. El PP perdería nueve escaños respecto a lo logrado ahora, y Ciudadanos crecería en seis, lo que un acuerdo de ambos partidos solo representaría a 160 diputados.

Ninguna comunidad vería alterado con un sistema de circunscripción autonómica el liderazgo del domingo en número de diputados, aunque todas las que cuentan con más de una provincia sufrirían cambios.

En Galicia el PP pasaría de sus 10 diputados que tendrá en este mandato a 9; En Marea seguiría contando con los mismos seis logrados, el PSOE caería de cinco a cuatro, pasando los dos cedidos por las formaciones mayoritarias a manos de Ciudadanos -que así contaría con dos escaños-, y a Nós.

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