El fiscal ordena investigar a los amigos de WhatsApp del agresor de Rajoy

La familia del adolescente descarta por el momento recurrir su internamiento en régimen cerrado


Pontevedra / La Voz

Prácticamente al mismo tiempo que la jueza de guardia de Pontevedra, a instancia de la Fiscalía de Menores, decretaba el internamiento en régimen cerrado del adolescente que el miércoles agredió a Mariano Rajoy, se adoptaba una medida encaminada a determinar si otras personas pudieron estar, directa o indirectamente, vinculadas con el episodio violento. El viernes trascendió que, en el marco de las diligencias abiertas, al menor se le requisó su teléfono móvil.

Todo parece indicar que la intención del fiscal es investigar a sus amigos de WhatsApp con los que compartía un chat: Los de siempre. Allí, minutos antes de la agresión al presidente del Gobierno, se colgaron mensajes en los que se podían leer expresiones del calado de «los pulgares en los ojos» o «escúpele en las cuencas». Ahora se trataría de concretar si tales mensajes u otros similares que pudieran localizarse en la memoria del teléfono buscaban alentar o jalear al autor de la agresión para que la consumase, lo que podría derivar en consecuencias penales.

El jueves, varios de estos jóvenes aseguraron que «no tenemos ninguna relación con el acto que ha cometido nuestro amigo», así como que, «en ningún momento, se le animó a hacerlo». Apuntaron que las frases en cuestión están «fuera de contexto» y que las mismas formarían parte de una broma privada vinculada a la serie Juego de Tronos.

Tras pedir públicamente «el más sentido perdón al presidente», manifestaron que «lo que más rabia nos da es no haber hecho nada» por evitar el puñetazo. «Nunca jamás pensamos que podía hacer eso», remarcaron.

Lo poco que ha trascendido de la comparecencia en sede judicial del menor apunta a que este habría negado que otras personas estuviesen detrás de la agresión o que hubiera existido algún tipo de apuesta que determinase su conducta. Sin embargo, determinados detalles no fueron pasados por alto por los investigadores policiales. Es el caso de los jaleos que recibió tras ser detenido o que hubiese levantado el pulgar cuando lo conducían al interior de un coche patrulla.

«Una bravuconería»

Su entorno y sus amistades, en todo caso, continúan insistiendo en que fue «un cruce de cables» y tachan el puñetazo como «una bravuconería» de alguien que «no era consciente del alcance de sus actos». Alabaron, en todo caso, la decisión de Rajoy de no interponer denuncia, una visión que ni mucho menos encuentra eco en el colectivo Libres e Iguales, que «no comparte, en modo alguno, su negativa a denunciar al autor de la agresión porque el puñetazo en el rostro de nuestra máxima autoridad es un puñetazo a la democracia».

En cuanto al menor, este ya ingresó el jueves por la noche en el centro de menores de Monteledo (Ourense), un extremo que el viernes confirmó, sin citar al centro en cuestión, el conselleiro de Política Social, José Manuel Rey Varela. El régimen cerrado se mantendrá un período máximo de medio año que, llegado el caso, podría prorrogarse otros tres meses. En principio, la familia del pontevedrés de 17 años no tiene intención de recurrir esta medida cautelar, ya que entiende que es la mejor forma de mantenerlo apartado de la polémica y del revuelo social y mediático generado.

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