Madrid / La Voz

Pedro Sánchez mejoró ayer sus expectativas en un debate muy bronco que acabó en cruce de insultos y en el que demostró aplomo, se lanzó a degüello contra su oponente, al que tachó directamente de corrupto, y logró sacar de sus casillas a Mariano Rajoy, que contestó airado llamando «ruin, mezquino y miserable» a su rival. «Hasta ahí hemos llegado», le dijo el líder del PP a Sánchez ante las graves acusaciones. El socialista, que pareció buscar por momentos un K.O. de Rajoy que no se produjo, dijo que este debería haber dimitido tras hacerse públicos sus SMS a Bárcenas. El líder popular acusó los graves ataques, se mostró más alterado que su rival en la refriega y se defendió como un político «limpio y decente». En todos los demás asuntos, el duelo derivó en un nuevo episodio del y tú más y estuvo marcado por una continua guerra de cifras.

Corrupción

Sánchez: «No es decente»; Rajoy: «Usted es ruin». El rifirrafe por la corrupción fue el momento álgido del debate, de una dureza extraordinaria. «El presidente del Gobierno tiene que ser una persona decente y usted no lo es», aseguró Sánchez mirando a la cara a Rajoy. Este le respondió calificándolo de «ruin, mezquino y miserable». El líder socialista había iniciado el ataque asegurando que Rajoy tenía que haber dimitido cuando se supo que había enviado el SMS a Bárcenas («Luis, sé fuerte») y le acusó de haberse tomado unas vacaciones pagadas a cuenta de Francisco Correa, el cabecilla de la trama Gürtel. Rajoy le contestó indignado que si creía que debía haber dimitido tendría que haber presentado una moción de censura. «Yo soy un político honrado, como mínimo tan honrado como usted», afirmó. «Jamás he sido citado en ningún juzgado, nadie me he acusado de apropiarme de nada, no me dedico a la política para ganar dinero, cuando más dinero he ganado es con mi profesión», añadió. Y muy serio le espetó: «No olvide lo que le voy a decir, usted va a perder las elecciones, no pasa nada, es joven; Felipe González, Aznar y yo las perdimos dos veces, pero de lo que no se puede recuperar es de la afirmación ruin, mezquina y miserable que ha hecho». El presidente le recordó el crédito con condiciones ventajosas que dio Caja Madrid a Sánchez y el caso de los ERE de Andalucía. El socialista volvió al ataque: «La diferencia entre usted y yo es abismal, yo soy un político digno». Recordó que Rajoy cobraba 240.000 euros cuando era líder de la oposición y él solo 88.000. «Ahora gano menos que usted, 78.000 euros», respondió el popular, quien le afeó que sacara ese tema. Sánchez insistió: «Usted no es un político decente para ser presidente del Gobierno». «No le acepto de ninguna manera que a mí, que llevo 30 años en política, me diga que no soy decente», respondió Rajoy, quien acusó a su adversario de estar «desesperado» y lanzar por ello esas acusaciones. «Soy un hombre honrado y limpio», repitió el presidente, absolutamente impactado por el ataque personal.

La corrupción lo tapó todo y por eso solo dedicaron un par de minutos a Cataluña. Sánchez defendió una «España unida y diversa», sostuvo que con el PSOE no ha habido declaración de independencia y presentó la reforma constitucional como la vía para superar el conflicto. Rajoy consideró un mero eslogan sin contenido la reforma del PSOE y aseguró que solo estaría dispuesto a modificar la Carta Magna si hay unos objetivos concretos y un amplio consenso.

Economía

Sánchez, al ataque; Rajoy exhibe datos económicos. Sánchez salió desde el primer segundo al ataque. Criticó a Rajoy por aceptar solo un cara a cara y le acusó varias veces de mentir. «A usted le llaman el del plasma», le espetó. El presidente exhibió cifras económicas y dijo que su objetivo es crear dos millones puestos de trabajo para llegar a los 20 millones. Argumentó que España estaba al borde del rescate y la quiebra cuando llegó a la Moncloa. «Lo más significativo es que 1.500 españoles al día perdían el trabajo, ahora 1.400 españoles al día lo encuentran», aseguró. Sánchez puso de manifiesto la cara B de la recuperación, en especial la desigualdad. «Usted ha recortado todo menos la corrupción en su partido», aseguró. Rajoy y Sánchez se enzarzaron por fin en un interminable debate sobre si hubo o no rescate.

Estado del Bienestar

Guerra de cifras. También en lo que afecta a derechos y ayudas sociales hubo guerra de cifras. Sánchez echó en cara a Rajoy el haber faltado a sus promesas de aumentarlas hace cuatro años, lo que llamó «sus siete pecados capitales del Estado del bienestar». Pero Rajoy presumió de haber garantizado los servicios públicos. En educación, Sánchez acusó a su rival de haber subido las tasas y le reprochó que el ministro de Educación dijera que «en España sobran universitarios». De nuevo aquí, el y tú más fue la tónica. Sánchez acusó al Gobierno de mermar la hucha de las pensiones y Rajoy contraatacó recordando que su rival propone un impuesto para sufragar las jubilaciones. Tampoco admitió el líder del PSOE que el Gobierno haya bajado el IRPF, como aseguró Rajoy, y dijo por el contrario que los trabajadores pagan ahora 17.000 millones más. «Eso es absolutamente falso», replicó el líder del PP. En dependencia, Sánchez jugó la baza de presentar una carta de una mujer a la que se le había reducido la ayuda a un euro diario. Pero también en este caso Rajoy contestó con datos, diciendo que hay 40.000 personas más cobrando por dependencia, e ignoró la misiva. «Parece que quiere sacar los votos de las mujeres», señaló el líder del PP, quien, ante la acusación de Sánchez de haber recortado el derecho de las mujeres a ser madres, retó a su rival, sin éxito, a demostrar esa afirmación, haciendo pasar momentos de apuro a su rival.

Política exterior

Acuerdo en terrorismo. En política exterior, los ánimos se serenaron algo, sobre todo en lo que afecta a la lucha contra el terrorismo y la defensa del pacto contra el yihadismo, en donde hubo consenso. No obstante, Sánchez reprochó al presidente su posición en la crisis de los refugiados y su política en Europa, en especial en lo que afecta a las políticas de empleo y la edad de jubilación. Rajoy presumió de los avances logrados en Europa en la unión fiscal, emigración y en terrorismo, y propuso avanzar en la garantía europea de los depósitos y «la creación de un verdadero gobierno europeo». Sánchez acusó a su rival de haber recortado la ayuda humanitaria y se comprometió a acabar con el voto rogado, algo a lo que Rajoy se mostró finalmente dispuesto. En el cierre, Sánchez dijo que el cambio es necesario para recuperar el Estado del bienestar y atacar la corrupción, mientras Rajoy dijo que se necesita «estabilidad, seguridad y certidumbre» para «impedir que se haga imposible la gobernación».

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Rajoy tilda a Sánchez de ruin y miserable por decirle que no es un político decente