Susana Díaz amenaza con nuevas elecciones si el martes no se asegura la investidura

Ha convocado para el inicio de la próxima semana la última ronda negociadora con el resto de los partidos


Sevilla / Colpisa

El PSOE andaluz ha lanzado un órdago al resto de partidos como último intento de desbloquear la investidura de Susana Díaz, paralizada desde el 4 de mayo. O hay acuerdo el martes que viene, o al menos avances, o dejarán correr el tiempo hasta el 5 de julio para que, automáticamente, se disuelva el Parlamento andaluz y se convoquen nuevas elecciones, casi con toda probabilidad en el mes de septiembre y coincidiendo con los comicios catalanes. Desde el PP criticaron que se ponga este ultimátum sobre la mesa como forma de presionar cuando aún no se han sentado a hablar. Pero los socialistas justifican que «hemos hecho muchos esfuerzos negociadores» y el Gobierno regional no puede estar bloqueado por más tiempo. Es el escenario que nadie quiere, pero para el que todos dicen estar preparados.

Fuentes del Ejecutivo andaluz defendieron ayer que se trata de una «última llamada a la responsabilidad», después de que el portavoz parlamentario de los socialistas Mario Jiménez augurara días atrás que «se acerca el tiempo en el que la única solución son las elecciones», cargando toda la responsabilidad del bloqueo en la oposición. La propia Díaz será quien encabece esta nueva ronda de negociaciones previas a la cuarta votación para su investidura. Se verá con el máximo dirigente regional del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, con quien ya habló la pasada semana sin llegar a nada concreto. Por parte de Podemos acudirá Teresa Rodríguez, que sigue inalterable en sus tres condiciones; mientras que Antonio Maíllo lo hará por IU. Por parte de Ciudadanos acudirá Juan Marín.

Los populares quieren Sevilla

Precisamente es en esta formación donde el PSOE vuelve a concentrar todos sus esfuerzos. Ante el fracaso de anteriores contactos con Ciudadanos y Podemos, se miró hacia al PP, que ha jugado al todo o nada, critican fuentes socialistas, insistiendo en que la formación de los ayuntamientos y la del Gobierno andaluz son «caminos paralelos» y no convergentes.

En este sentido, el PP anunció públicamente su flexibilidad para llegar a un acuerdo siempre que se respetara la lista más votada en los consistorios, un intento de mantener las alcaldías de varias capitales de las que podrían ser desalojados con pactos a tres o cuatro bandas. Los populares subieron su apuesta y reclamaron Sevilla, todo un símbolo al que los socialistas no están dispuestos a renunciar cuando la ventaja es de apenas 3.000 votos. La formación de Moreno Bonilla también remitió un documento con medidas fiscales y de regeneración democrática como base sobre la que negociar.

Pero la amenaza de los socialistas de ir a unas nuevas elecciones no gustaron a nadie. El líder de los populares andaluces, Juanma Moreno Bonilla, cree que Susana Díaz «se retrata» con su voluntad de «ni gobernar ni llegar a acuerdos» al amenazar con repetir elecciones cuando aún queda un mes de plazo.

Para Podemos, el hecho de que sea la presidenta en funciones quien tome las riendas es una muestra de que ya está casi cerrado un acuerdo con alguna fuerza, «y que va a ser ella quien remate el gol».

Ciudadanos, el objeto de deseo, rebaja sus exigencias

El Tribunal Supremo está a escasas semanas de pronunciarse sobre la imputación en el caso de los ERE de los expresidentes andaluces José Antonio Griñán y Manuel Chaves. En fuentes judiciales circula el rumor de que el histórico dirigente socialista no será imputado (no así Griñán). Coincidiendo o no con esta teoría, Ciudadanos señala ahora que se conformaría con un compromiso «por escrito» de la marcha de ambos del Congreso, en el caso de Chaves, y del Senado, en el de Griñán. El resto de reclamaciones de la formación de Albert Rivera para apoyar la investidura de Susana Díaz serían fáciles de solventar, como el pacto anticorrupción que el PSOE estuvo a punto de suscribir argumentando que ellos habían ido incluso más allá en la persecución de estos comportamientos, o incentivos a las pymes y emprendedores que Díaz recogió en su discurso ante el Parlamento andaluza en un lejano ya 4 de mayo.

En esta tesitura, el objeto de deseo del PSOE vuelve a ser Ciudadanos, cuyo voto a favor garantizaría la mayoría absoluta a Díaz (55 diputados). Los socialistas confían en que vayan más allá de la abstención si hay acercamiento también entre este partido y el PP en Madrid, aunque desde la formación naranja se muestran escépticos de que el «PSOE cambie tanto en tan poco tiempo». Marín fue el primero en ser convocado en esta nueva ronda de contactos de Susana Díaz con todos los partidos.

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