Por un puñado de votos

En una veintena de ayuntamientos gallegos, la mayoría de gobierno para los próximos cuatro años se decidió por menos de medio centenar de papeletas


redacción / La Voz

Cada voto cuenta, dice una de esas frases manidas que se repiten hasta la saciedad en las jornadas electorales. Pero ocurre que, en ocasiones, además de reclamo típico de políticos, la expresión adquiere cierta sustancia. Acaba de ocurrir, ayer mismo, en A Coruña, donde la photo finish del escrutinio dio la victoria definitiva a la Marea por cuatro votos de diferencia sobre el PP. Una ventaja que refuerza la victoria de la coalición de izquierdas que, sin embargo, habría tenido fácil acceder a la alcaldía incluso como segunda fuerza.

No ocurrió lo mismo, hace ahora cuatro años, en Santiago, donde el PSOE de Sánchez Bugallo cedió el gobierno por solo once votos, que le valieron al PP su primera -y hasta ahora única- mayoría absoluta en la capital gallega. Y la historia volvió a repetirse ayer. En la localidad lucense de Riotorto, el BNG entregó el bastón de mando a los populares por solo doce papeletas de diferencia, que en este caso sirvieron en bandeja una mayoría absoluta pero que, de caer en el otro plato de la balanza, habrían apuntalado el bipartito de nacionalistas y socialistas.

Donde no hubo vuelco fue en A Cañiza, donde el PP amarró el séptimo concejal que le otorga el control absoluto del concello cuatro años más por solo seis sufragios, los mismos con los que salvaron los muebles los populares de Malpica. Claro que en esto de los concejales que se deciden por un suspiro, hay que tener en cuenta que las distancias son muy relativas. Porque los trece votos que habría necesitado el PSOE de O Páramo para sumar su tercer edil, que habría permitido conformar una mayoría de gobierno alternativa al PP, pueden parecer una cifra irrisoria en una ciudad, pero en esta localidad lucense suponen el respaldo de uno de cada cien electores que ayer pasaron por las urnas.

En proporción, resultan mucho más ajustados los 27 votos que salvaron al PP de perder uno de sus bastiones, Vilalba, cuna de Manuel Fraga, donde se dejan un edil respecto a los diez que sostenían el gobierno en el actual mandato y a punto estuvieron de entregar al PSOE el noveno, que da la mayoría absoluta en una corporación de 17 miembros. El 0,3 % de los votos emitidos decidieron las elecciones.

Donde no salió beneficiado el PP fue en Coristanco, donde Antonio Pensado se quedó a 30 votos de encadenar su séptimo mandato consecutivo. En Ramirás, la popular Pilar López vio esfumarse 40 años de mayorías absolutas por apenas 27 papeletas, que permitirán al PSOE encabezar un gobierno alternativo con apoyo del BNG.

Solo dos concellos monocolor

Cálculos que suenan irreales en As Somozas y Vilar de Santos, los dos únicos concellos monocolor de Galicia. En el primero, el PP se adjudicó los 9 asientos, mientras que los 7 del segundo fueron para Compromiso por Galicia.

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