«Volve... Pallas»; el feísmo nunca se ausentó


José Bello Pallas fue concejal de urbanismo con el PP en Carballo. Sí, en efecto, de ur-ba-nis-mo. Los populares acabaron perdiendo la confianza en él y en su gestión, y a Pallas le tocó pasar, como pasan otros muchos, la travesía del desierto. En su caso, dicha travesía duró 12 años. Pero como otros muchos también, Pallas no consiguió sacudirse el gusanillo de la política, hermosa actividad que tiene presuntamente por objeto mejorar la vida de las personas. Y como las puertas del PP se cerraron, Pallas decidió entonces enrolarse en las filas de Terra Galega, formación que se propone convertir Razo en la Marbella gallega (sic). El regreso de Pallas habría pasado desapercibido, pues historias como la suya en Galicia hay diez mil, si no fuera porque decidió anunciarlo colgándose de la fachada de un edificio que es el perfecto ejemplo del feísmo en Carballo. Y ahí tienen al candidato, con un eslogan que casi suena a amenaza: «Volve... Pallas». Claro que el feísmo, eso que la Xunta se propone erradicar al menos una vez al año, nunca se ausentó.

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