Milagro en la Festa do Choco


Galicia envejece a paso de gigante. Faltan minutos para que algún candidato se eche al monte y proclame que somos potencia en caída demográfica. Por prometer, se puede prometer lo que haga falta, basta escuchar a Telmo Martín con su Sanxenxo monegasco. Y por presumir, podemos presumir hasta de nuestros defectos. Todo, con tal de dejar al auditorio con la boca abierta. Pero poco se habla en esta campaña de demografía, quizás porque los políticos se dedican a contar votantes, no ciudadanos, de ahí que pasen por alto que andando el tiempo -en Ferrol se calcula población igual a 0 para el 14 de abril del año 2106, lo contó La Voz- no seremos nada. Mientras tanto, mientras somos algo, ellos siguen a lo suyo, que en el caso de Feijoo es pegarse un atracón de Galicia. Si su objetivo es irse a Madrid, se está haciendo bastante el despistado. El líder del PPdeG, que parece que se presenta a alcalde en los 314 concellos, pasó ayer por la Festa do Choco de Redondela. De pronto, se detuvo ante una mesa con niño. Un niño y un político que le hace reír es ya un clásico de cualquier campaña. En Galicia, es otra cosa. En Galicia, una foto en la que sale un niño empieza a ser un milagro.

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