Génova reivindica su cuota con el triunfo del «modelo Casado-Feijoo»

Ábalos desvincula de la dirección nacional del PSOE el «insuficiente» resultado en Galicia

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, durante su valoración del 12J
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, durante su valoración del 12J

MAdrid / La Voz

Para Pablo Casado eran unas elecciones cargadas por el diablo. Lo planteó el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, en una entrevista concedida a La Voz durante la campaña: si Feijoo revalida la mayoría absoluta, malo para Génova, porque significaría el robustecimiento de un mensaje alternativo al de la dirección nacional; y si Feijoo fuese derrotado, peor todavía, porque los populares seguirían alimentando la tendencia perdedora en la que está inmersa el partido desde que Casado se hizo con sus riendas.

Las elecciones gallegas son las primeras en las que el PP logra imponerse, exceptuando la Comunidad de Madrid, que junto a Murcia y Castilla y León funcionaron de clavo ardiendo al que Casado logró aferrarse para salvar su cargo en mayo del 2019, en unos comicios en los que a nivel global fue ampliamente superado por el PSOE. Curiosamente, el único gran triunfo de Casado hasta la fecha fue una medalla de plata, pero que supo a oro. Fue la de hace dos años en Andalucía, donde a pesar de ser segunda fuerza lograron desbancar a los socialistas del palacio de San Telmo.

En Génova son conscientes de que en Galicia lo que se sometía realmente ayer a examen era el proyecto de Feijoo, y que el único examen al que se enfrentaba Casado era en el País Vasco, en donde intervino para desalojar a Alfonso Alonso e imponer a un hombre de su cuerda como Carlos Iturgaiz, elegido para liderar una coalición junto a Ciudadanos. Durante la campaña Casado visitó cinco veces Galicia, coincidiendo solo en dos ocasiones con Feijoo. Al País Vasco fue seis veces. En todas arropó a Iturgaiz.

Y el tiro vasco salió por la culata. Las urnas demostraron que en política uno más uno no siempre suman dos. El electorado vasco despreció la papeleta de PP+Cs, en la que no apreciaron poco más que un ensayo de España Suma, su propuesta a nivel estatal para aglutinar el voto de «todo aquello a la derecha del PSOE». En el 2016 el PP logró nueve escaños. En estos comicios la coalición consigue cinco, de los que solo cuatro corresponden a diputados populares, ya que un acta corresponde a los naranjas, que hasta ahora no tenían presencia en el Parlamento vasco. Para más inri, Vox dio la sorpresa y logró entrar en la Cámara autonómica, con lo que el trabajo de oposición se prevé más complicado.

Casado siguió el recuento en Génova. Sus colaboradores trasladaron a La Voz que estaba «contento», porque los pronósticos internos para el País Vasco eran todavía peores. Se limitó a poner un tuit cerca de la medianoche: «Enhorabuena a Feijoo por la cuarta mayoría absoluta que premia su brillante gestión y entrega a los gallegos. Y a Carlos Iturgaiz por liderar el constitucionalismo en el País Vasco y defender la libertad, la igualdad y la unidad nacional».

El encargado de comparecer fue el secretario general, Teodoro García Egea: «El modelo Casado-Feijoo se ha impuesto al de Sánchez-Iglesias», dijo, por una victoria que, como en el 2009, pronosticó como «la antesala» del triunfo del PP nacional. Especialmente significativos fueron los mensajes colgados por algunos barones como Moreno Bonilla o Mañueco. El primero destacó la «moderación». El segundo celebró que «gana la centralidad». Los dos sonaron como un recado a Génova, en donde mañana o pasado se reúne el comité ejecutivo del partido.

El secretario de organización socialista, José Luis Ábalos, en su análisis de los resultados
El secretario de organización socialista, José Luis Ábalos, en su análisis de los resultados

Noche agridulce en Ferraz

Mientras, en Ferraz, noche agridulce. Nada tuvo que ver con la de hace cuatro años, una catástrofe que precipitó una revuelta en la ejecutiva que acabó costándole la secretaría general a Sánchez. Ahora su domino es total y lo único que peligra es la cabeza de Gonzalo Caballero. El presidente del Gobierno publicó un tuit dando la «enhorabuena» a Feijoo y a Urkullu, apelando a la unidad para «la reconstrucción del país».

Ábalos compareció para valorar unos comicios «de ámbito autonómico con antecedentes y dinámicas muy concretas», tratando de desvincular los resultados de la dirección nacional socialista o de la gestión del Gobierno. Consideró cumplidas las expectativas para el País Vasco, y se refirió al resultado en Galicia como «insuficiente». Aunque sin mucha contundencia, deseó que la figura de Caballero se consolidase como líder del PSdeG.

Iglesias reconoce «una derrota sin paliativos» de Podemos y llama a la «autocrítica»

Silencio en la dirección nacional de Podemos. La sede de Princesa permaneció cerrada a los periodistas durante la noche electoral, intentando trasladar todo el protagonismo a los dos territorios en los que este domingo se medían en las urnas. Pero, como suele acostumbrar, el vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de la formación morada hizo una breve reflexión a través de las redes sociales.

Tras felicitar a Feijoo y a Urkullu por sus «históricos resultados», admitió que los números no fueron «los deseados» tras una campaña en la que tanto Gómez-Reino como su candidata en el País Vasco, Miriam Gorrotxategi, «se dejaron la piel». Iglesias reconoció que se trata de «una derrota sin paliativos» tras la que «toca hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores que sin duda hemos cometido».

Tras la descomposición de En Marea, lista en la que concurrió la formación morada en los pasados comicios en Galicia, desde la dirección de Podemos presagiaban una fuerte caída para «su espacio político», tal y como apuntaban todas las encuestas, pero nunca de tal calibre como para quedarse sin representación en O Hórreo. La decisión de enviar a Gómez-Reino como candidato a la Xunta fue tomada directamente por Iglesias, que eligió a una persona de su máxima confianza para controlar dicho espacio político compuesto por Podemos, EU, Anova y algunas mareas municipalistas.

Vox ve «irregularidades»

Quien sí compareció en la sede de su partido fue el presidente de Vox, Santiago Abascal, que celebró el escaño en el País Vasco contra pronóstico al tiempo que denunció que los procesos electorales de ayer no se habían desarrollado con limpieza: «Hemos asistido a unas elecciones sin igualdad democrática. El amigo de Pedro Sánchez, el sicario que ha colocado al frente de Correos, secuestró durante días la propaganda electoral de Vox -denunció-. Las papeletas de Vox no han llegado a muchísimos municipios del País Vasco y de Galicia».

Ni la presidenta de Cs, Inés Arrimadas, ni su mano derecha en el Congreso, el diputado Edmundo Bal, hicieron valoración del 12J.

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