Caballero admite que el resultado es «insatisfactorio», pero avisa que seguirá

Abre la puerta al debate interno para «mellorar e marcar perfil» de forma más clara

En directo: comparencencia de Gonzalo Caballero Valoración en directo del candidato del PSdeG

La Voz

Gonzalo Caballero no escondió en la noche electoral que esperaba más, «pero non é sinxelo chegar a primeira vez e bicar o santo». Partía de la marca de 14 escaños y ha subido uno más. El PSdeG tendrá 15 escaños durante los próximos cuatro años, la segunda presencia más menguada para los socialistas en la historia de la autonomía.

Para muestra de la dificultad que a su juicio entraña lograr el éxito en un debut, citó a Emilio Pérez Touriño e incluso a la nacionalista Ana Pontón, que lo intentaron al menos dos veces para triunfar el primero y convertirse en jefa de la oposición la portavoz nacional del BNG. Tiró así Caballero de refrán para adelantar que, a pesar de haber vencido en Galicia en las elecciones generales de abril y prácticamente empatar con el PP en las municipales y ahora pasar a ser rebasado por el BNG y no sacar reedito de un Gobierno central de su mismo partido, él seguirá. Entiende el cabeza de cartel de los socialistas gallegos que es lo que quiere la mayoría de la militancia de su formación, «e por sentido de responsabilidade liderarei o PSdeG», dijo en su primera valoración del resultado de las urnas.

Y reclamó su derecho a seguir y a que nadie le cuestione el liderazgo en la formación y en el Parlamento por dos motivos: primero porque incluso subió en un punto y medio en el número de votos recibidos respecto a los conseguidos por Xaquín Fernández Leiceaga hace cuatro años y, segundo, porque la crisis del covid lo cambio todo, apuntó, bloqueando el impulso y la pulsión de cambio que él advertía estaba jugando a favor de su propuesta a principios de marzo. Caballero se aferró al hecho de que su partido entró en la disputa del último escaño en juego en las provincias de A Coruña, Lugo y Pontevedra, en esta última por menos de 200 papeletas. Un recuento que de haber caído a su favor, como ocurrió justo de esa forma hace cuatro años en las tres demarcaciones, le hubiera dado más aire fuera y dentro de su partido, donde recordó que solo lleva año y medio al frente y 10 meses en el Parlamento. Allí, solo cinco de los quince parlamentarios con los que volverá a contar el PSdeG terminaron la última legislatura, aunque dos de ellos, como el propio Caballero, entraron con el mandato en marcha.

Esa oposición como última de las tres formaciones de la cámara autonómica se inicia por parte de Gonzalo Caballero reconociendo la victoria de Alberto Núñez Feijoo, al que felicitó por el «resultado claro e lexítimo». «Nós, traballaremos a reo. O cambio terá que agardar catro anos máis», subrayó para insistir en su deseo de seguir liderando el PSdeG, aunque concluyó mostrando voluntad de abrir un período de reflexión para ver «como podemos mellorar e marcar perfil» de manera más precisa, apuntó, tras decir que en su partido algún sector se lo recomendó.

La dirección socialista tiene un año para reformularse antes de su congreso

Es la quinta vez que el PSdeG es relegado al tercer puesto del Parlamento gallego en número de escaños. Le ocurrió a Francisco Vázquez en el 81, pero aún existía UCD, que cerca se quedó de los populares de Albor. Le sucedió también a Abel Caballero en 1997, abriéndose para el ahora alcalde vigués un largo paréntesis político hasta que cambió de perfil y objetivo. También como tercero fue ubicado en la cámara Emilio Pérez Touriño en el 2001. Y de nuevo la medalla de bronce se la llevó Leiceaga hace cuatro años. Solo Touriño tuvo la oportunidad de seguir al frente de los socialistas gallegos desde esa posición para hacerse con la presidencia de la Xunta en los comicios siguientes y dimitir cuando la perdió en el que era su primer pulso contra Feijoo en el 2009.

El PSdeG tiene la ventaja de poder analizar su proyecto con cierta calma al no haber ya elecciones en el horizonte en años, pero su congreso toca ya en el otoño del 2021. Antes incluso de que llegase la jornada de reflexión, algún sector del partido empezó a deslizar la necesidad de afrontar una revisión, analizar si el timón dado a Gonzalo Caballero de manera plenipotenciaria necesita de más manos con las que consensuar el rumbo y repartir parcelas. Y está por ver si emerge un rival para el congreso. ¡Ojo!, en la provincia de Pontevedra el partido subió ayer dos escaños más. Y desde allí, de momento, se ha empezado a pedir más «diálogo».

Corrillos en voz baja sobre el futuro del partido y pose optimista para las cámaras

Gonzalo Caballero llegó a la sede del PSdeG en Santiago cuando se empezaba a conocer el recuento de las primeras mesas. Las encuestas y esos primeros escrutinios dibujaban en su cara la misma sonrisa que esbozó para los carteles: medida y pensada, pero mostrando más satisfacción con el esfuerzo hecho que con la esperanza de tener una gran noche por delante. A cuentagotas llegaron miembros de su ejecutiva, quienes querían creer que nada se podía dar por perdido y que, en todo caso, el PSdeG está acostumbrado a gestionar los reveses e incluso las disputas internas. Parte de la cúpula del partido en una sala, el sanedrín que ha acompañado a Caballero en todo momento, más adentro, analizándolo todo y atentos al escaño que iba y venía en Pontevedra por si se podía vender que además de arañar algo más de un punto en votos respecto al 2016, también se había aumentado el número de parlamentarios, como, al final, así fue.

Algún que otro histórico paseaba por el párking de la sede socialista y trataban de hacer entender por teléfono que no hay por qué precipitar el análisis, aunque se haya cedido más de la mitad de los votos que ya con Gonzalo Caballero se consiguieron en las generales de abril del 2019.

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