Sánchez pide fidelidad de voto y participación para derrotar a Feijoo

El presidente del Gobierno arropa a Gonzalo Caballero en A Coruña, al que ve como presidente de la Xunta si no hay trasvase de sufragios

Mítin del PSdeG con Gonzalo Caballero y Pedro Sanchez
Mítin del PSdeG con Gonzalo Caballero y Pedro Sanchez

A Coruña / La Voz

«Ojalá, Gonzalo, hubiese tenido yo la lealtad que has tenido tú con el Gobierno de la Xunta», le valoró Pedro Sánchez a Gonzalo Caballero, al que señaló como el próximo presidente gallego al iniciar su intervención. Nada tenía que ver el pabellón San Francisco Javier de A Coruña de hoy con el de hace diez meses. Sánchez llegaba en la campaña de las generales de noviembre a un recinto a rebosar, con confeti, abrazos y una grada supletoria llena de juventud tras él. Hoy llegó con más canas y menos peso, tras gestionar una pandemia que se cobró la vida de casi 30.000 personas en España, para arropar la candidatura de Caballero.

La lucha contra el coronavirus y sus consecuencias sociales y económicas marcaron el discurso del presidente del Gobierno. «Esta crisis será corta, pero dura. Hay un camino que ya conocemos, el de los que gobernaron Galicia durante 33 años, con una respuesta insolidaria a esta crisis. Nuestra opción es la de que nadie quede atrás», indicó, para valorar después «el esfuerzo titánico de la sociedad española». Sánchez hizo después una larga enumeración de las medidas implantadas durante el estado de alarma frente a las trabas que le plantó la oposición.

Apenas se refirió a Feijoo en una intervención de unos quince minutos que finalizó dando la clave para derrotar al candidato popular. «Participación, participación», repitió silabeando. «Necesitamos gobiernos progresistas que tengan una respuesta social. Si el próximo 12 de julio se movilizan todos los gallegos que votaron a Inés (Rey) en las municipales y al PSOE en las generales, Gonzalo Caballero será el presidente de la Xunta», afirmó.

Caballero pide aglutinar el voto

El candidato socialista a la Presidencia de la Xunta reivindicó a su partido como la «forza do futuro no país», marcando esta semana como los días claves en los que dejar atrás «once anos de dereita que deixa a Galicia peor en todos os indicadores». Sobre Feijoo dijo que «nin está nin se lle espera». Lanzó luego sus críticas a la gestión de las residencias de mayores, dirigiéndose a los regidores socialistas Lara Méndez o Ángel Mato, sentados en primera fila, a los que les preguntó retórico dónde estaban los centros prometidos en Lugo y Ferrol. «Hai que defender a educación pública. Feijoo deixa a Galicia con mil profesores menos que hai once anos», repitió Caballero, uno de los datos que resalta en cada una de sus intervenciones durante la campaña.

En el discurso del candidato reaparecieron los dos factores que amenazan su llegada a la Xunta el próximo 12 de julio: el trasvase de voto y la fragmentación de la izquierda. «Queremos gobernar Galicia. Non é o mesmo que goberne a dereita ou a esquerda. Por un voto se decide a maioría. Por un voto se decide se Galicia avanza ou retrocede», pidió Caballero para aglutinar los sufragios progresistas. «Hai que concentrar todos os votos de progreso no PSOE», resaltó en el mismo día en que el tracking de Sondaxe para La Voz iguala a escaños a socialistas y BNG. En cuanto al trasvase hacia el PPdeG que también evidencian las encuestas, Caballero se dirigió «a todos os que votáchedes ao PSOE nas eleccións xerais e municipais» para repetir papeleta el próximo domingo. «O cambio é posible. Saimos a gañar, con ganas e ilusión. É a hora do cambio, a gañar!», terminó antes de que subiese Sánchez al atril. No será el último acto de campaña del líder socialista en Galicia, que repetirá en la comunidad a lo largo de la próxima semana.

Protestas de Alcoa

Un grupo de trabajadores de Alcoa aguantaba al sol a que el presidente del Gobierno escuchase sus demandas. «Así no nos escuchan ni en al otro lado de la calle», pedía con el altavoz Juan Carlos Corbacho, presidente del comité de empresa. Las protestas se intensificaron y apuntaban a todos los implicados: «Alcoa responsable», a Feijoo por inacción y a Sánchez para que le echase, con otras palabras, coraje.

El himno socialista y los aplausos desde el interior del pabellón silenciaron el ruido de los manifestantes, que siguieron con sus protestas a lo largo del mitin sin ser atendidos por Sánchez o Caballero. Tampoco durante el acto tuvo gran protagonismo Alcoa. El presidente del Gobierno pidió a su homólogo de la Xunta que no utilizase a las dos factorías gallegas con fines electorales y aseguró estar trabajando en encontrar una solución. Antes, el cabeza de lista por A Coruña, Pablo Arangüena, afeó al PP que no desarrollase ninguna política industrial. «Nós si o faremos», dijo entre aplausos. El propio Arangüena se acercó a los trabajadores, al término del encuentro, para charlar con ellos. También lo hizo la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, que recogió una carta de los manifestantes dirigida a Sánchez.

El protocolo sanitario redujo la capacidad del auditorio a solo 300 personas sentadas en la pista y otras cien en las gradas superiores. Fuera, un grupo de sillas esperaban vacías y sin sombra a ser ocupadas. Varios grupo de paseantes se preguntaba por qué tanto despliegue de policía junto al pabellón. Y así, poco a poco, el recinto se fue llenando con el mitin ya empezado sin que muchos supiesen que en su interior estaba Pedro Sánchez.

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