Librarse de ir a la mesa electoral no es tan fácil

Salvo con baja médica, ser persona de riesgo ante el coronavirus no sirve de excusa

Votaciones en la mesa electoral en Fontiñas (Santiago) en las elecciones generales
Votaciones en la mesa electoral en Fontiñas (Santiago) en las elecciones generales

Redacción / la voz

La situación creada por el covid-19 ha generado un incremento en las alegaciones para no ir como presidente o vocal a la mesa electoral. Si en el arranque de la semana saltaba a la luz el caso de Vigo, donde se tendrá que repetir el sorteo debido al alto número de renuncias, ayer se encontraba otra situación anómala. Tal y como informa Marta Vázquez desde Ourense, se constata un repunte de las excusas por motivos de salud. Entre ellas, muchas referidas a enfermedades que los hacen más vulnerables ante el coronavirus.

Este supuesto no tiene viabilidad alguna, salvo en el caso de que el particular cuente con una incapacidad temporal para el trabajo. Una circunstancia que se debe acreditar con la correspondiente baja médica. Así lo indica la legislación, concretamente la instrucción 6/2011 que interpreta el artículo 27.3 de la Ley de Régimen Electoral General, el que trata los impedimentos y excusas para los cargos en las mesas. También serviría aquella lesión, dolencia o enfermedad que aunque no haya dado lugar a la declaración de incapacidad para el trabajo, impida ejercer las funciones asignadas en la mesa. Es imprescindible, en este caso, un certificado médico que detalle qué limitaciones tiene la persona y cómo afectan a la tarea.

Excepciones por embarazo

Entre las causas objetivas que sirven de excusa para renunciar a participar como vocal o presidente de mesa se encuentra el embarazo a partir del sexto mes. También el período de descanso maternal. Una vez nacido el bebé, la madre podrá apelar al período de lactancia natural o artificial hasta que cumpla nueve meses. En el supuesto de una situación de riesgo durante el embarazo durante los primeros seis meses del mismo, se podrá aplicar la misma excepción.

También ser mayor de 65 años y menor de 70, tramo de edad que se podrá usar como alegación (por encima de los 70 la persona ya no es elegible según la Ley Electoral). Dentro de las exenciones se encuentran los discapacitados, los pensionistas de incapacidad permanente absoluta y gran invalidez, el internado en centros penitenciarios u hospitales psiquiátricos y también la condición de víctima de un delito, cuando por razón del cual se haya dictado una pena o medida cautelar de prohibición de aproximación que la participación e la mesa pudiera romper. Por último, si el llamado a la mesa electoral fue elegido tres veces anteriormente en el plazo de diez años, puede interponer este hecho.

Comunidades religiosas

Un supuesto especial se da para las confesiones o comunidades religiosas cuyo ideario o régimen de clausura choquen con la participación de la persona en la mesa electoral. Del mismo modo, se puede acreditar para no ir la condición de pensionista de incapacidad permanente total para una determinada profesión, siempre que los factores determinantes de la incapacidad afecten en la misma medida. Asimismo, existe la previsión de intervención quirúrgica o de pruebas clínicas relevantes en el día de la votación, en los anteriores o el posterior, «siempre que resulten inaplazables por las consecuencias que pueda acarrear para la salud del interesado».

Servicios esenciales

Quedan apartadas las personas que durante el día de las elecciones presten servicios esenciales. Entre ellos se incluyen los de carácter médico, sanitario, protección civil y bomberos. El responsable del servicio en cada caso debería determinar ese carácter esencial. En el mismo punto se encuentran los que tengan trabajar en todo el aparato administrativo que sustenta las elecciones. También los directores de medios se información general y los jefes de los servicios informativos que deban cubrir la jornada. En último lugar la ley abre la puerta a los «profesionales que deban participar en acontecimientos públicos a celebrar el día de la votación previstos con anterioridad», lo que deja un amplio margen discrecional a la Junta Electoral.

El padre o madre de un menor de 14 años debe acreditar que el otro cónyuge no puede estar con él

 

 

Entre los supuestos más habituales en las alegaciones se encuentran las causas de tipo familiar. En ese sentido, el padre o madre de un menor de 14 años tiene la opción de indicar este hecho cuando el otro cónyuge no pueda ocuparse del menor durante la jornada electoral. Tendrá que carecer, además, de ascendientes, descendientes u otros hijos mayores que lo puedan hacer. Todo ello tendrá que demostrarse de manera documental para obtener la exención.

Otro de los supuestos se da cuando exista un cuidado directo y continuado, por razones de guarda legal, de menores de ocho años y personas con discapacidad física, psíquica o sensorial. También el caso del cuidado directo y continuo de un familiar hasta segundo grado que no pueda valerse por sí mismo. Para estos supuestos es necesario presentan el documento que recoja la reducción de jornada o certificado de los servicios sociales del ayuntamiento o comunidad.

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