Madrid / Colpisa

Sobre las consecuencias de los resultados del 10N se hablará mucho en las próximas semanas y habrá interpretaciones para todos los gustos. Lo que ya es una realidad inapelable, una de las pocas certezas que nos ha dejado la jornada electoral, es que las mujeres van a perder presencia en el Congreso: pasarán de ser 164 a 151.

En los comicios generales del 28 de abril, España se convirtió en un ejemplo a seguir y se puso la medalla de ser el país europeo con la mayor proporción de diputadas, con un 47 % de los escaños en manos femeninas. Unas cifras incluso superiores a las de los parlamentos nórdicos, tradicionalmente alabados por su paridad. Iba por delante de Suecia, Finlandia, Francia... Pero España se ha bajado del pedestal y se encuentra, de golpe, en tercer lugar. Hasta se ha salido del selecto club de los cinco países del mundo con congresos más paritarios. ¿Qué ha pasado este domingo? Pues que ese 47 % de presencia femenina en la Cámara Baja ha caído cuatro puntos, hasta el 43 %. De este modo, en el hemiciclo pasará de haber 164 mujeres a 151, trece menos, lo que supone un descenso del 8 %. Y todo apunta a que la causa del bajón es la fuerte irrupción de Vox en el escenario político, con esos 52 diputados de los que solo 14 son mujeres (el 73% de sus representantes en el Congreso van a ser hombres). El PP también repartirá sus 88 asientos de modo poco equitativo: el 58 % serán ocupados por hombres y solo el 42% irán a parar a mujeres. Por su parte, en el PSOE y Ciudadanos la paridad se ha respetado matemáticamente -al 50%- y en Podemos incluso va a haber más diputadas (algo más de 51 %) que diputados. Un caso único junto con ERC, que aportará siete mujeres y seis varones. Por su parte, Más País, el partido de Errejón, llevará una mujer a la Cámara, un tercio de sus efectivos. 

La segunda vez

Así, los datos de la representación femenina suponen un retroceso respecto a las elecciones de hace seis meses. Es la segunda vez que ocurre desde 1978. El anterior paso atrás fue en el 2016, cuando se perdió una diputada respecto a los anteriores comicios. No obstante, con un 43% de parlamentarias, ahora mismo se sigue superando esa línea roja del 40 % que exige la democracia paritaria y que se rebasó por primera vez el pasado 28A.

Y desde luego, son unos datos que están muy lejos de los albores de la democracia, que arrancó con solo 18 diputadas, cifra que fue subiendo hasta alcanzar en las elecciones de abril cotas históricas.

En teoría, a raíz de la aprobación en 2007 de la Ley de Igualdad, los partidos están obligados a confeccionar listas electorales en las que ningún sexo tenga más del 60 % ni menos del 40 % de representación. Un requisito que, en todo caso, no impide que los hombres copen los puestos de salida. De hecho, en el 2008, la primera vez que fue obligatorio presentar listas paritarias, salieron elegidas 124 diputadas (el 35,4 %), las mismas que cuatro años antes. En esta ocasión, las listas eran más o menos igualitarias: las candidatas al Congreso constituyen el 49,7 % de las listas del PSOE, el 48,1 % del PP, el 50,6 % de Ciudadanos, el 50 % de Unidas Podemos, el 45,7 % de Vox y el 52 % de Más País. Sin embargo, esos porcentajes languidecen al estudiar las primeras posiciones, dominadas por hombres en su mayoría. Tan solo Unidas Podemos se acercaba a la paridad: el 46,2 % de sus cabezas de lista eran mujeres. El segundo partido con mayor porcentaje de mujeres en el puesto más destacado de las listas era Ciudadanos, con un 41,2 %. Por detrás: PP (39,2 %), Más País (38,9 %), el PSOE (38,5 %) y, por último, Vox (23 %).

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El Congreso pierde paridad: las diputadas pasan de 164 a 151