España pasa del bloqueo a la ingobernabilidad

Fracaso de Sánchez, Casado decepciona, final de etapa para Rivera e Iglesias, éxito histórico de Abascal y difícil pacto PSOE-PP


Madrid / La Voz

España buscaba en las urnas una solución al bloqueo político, pero acaba encerrada en un laberinto cuya ruta de salida es aún más difícil de encontrar. Después de cuatro elecciones en cuatro años, caso sin precedentes en el mundo, el país pasa del bloqueo a la ingobernabilidad, con el inquietante añadido de que el partido de Abascal es ya la tercera fuerza, el independentismo tiene más escaños que nunca y los radicales antisistema de la CUP entran en el Congreso. Cualquier fórmula para la investidura pasaría por algún tipo de acuerdo PSOE-PP, que no garantizaría la estabilidad si no se traduce en un Ejecutivo de coalición; por un pacto de la izquierda con los independentistas que conduciría a un escenario todavía más convulso, o por un harakiri político de Ciudadanos apoyando la investidura de Pedro Sánchez junto a Unidas Podemos, PNV, Más País, BNG y PRC. 

PSOE

Sánchez fracasa en todo. Pedro Sánchez gana, pero fracasa en todo. No consigue ninguno de sus objetivos. Pudo gobernar con Unidas Podemos y con Ciudadanos, pero justificó la repetición de las elecciones en la necesidad de tener más fuerza y estabilidad y no depender de los independentistas. El resultado es que pierde tres escaños, su distancia con el PP se reduce de 57 a 33 escaños y ya no puede gobernar ni con los morados ni con los naranjas. Solo tiene la opción de presionar al PP para que vote a favor de su investidura, algo prácticamente imposible, o pactar con los independentistas catalanes. Su estrategia de apelar exclusivamente al desbloqueo sin un proyecto concreto de Gobierno y de agitar el fantasma del franquismo ha reforzado a Vox, pero eso es precisamente lo que le ha permitido resistir, aunque ha hundido sus opciones.

PP

Casado no cumple las expectativas. Pablo Casado mejora, pero no cumple las expectativas. Sube 21 escaños sobre el descalabro de abril, pero queda muy lejos del objetivo de los cien. Aplasta a Ciudadanos como rival por el centro, pero la amenaza le llega por la derecha de Vox, que casi le empata en una plaza tan importante como Andalucía. La división del voto conservador sigue impidiendo el retorno del PP a sus cifras históricas. La de Casado es ahora la situación más comprometida. No tiene ninguna oportunidad de gobernar, y además sobre él cae toda la responsabilidad. La presión para que el PP permita la investidura de Sánchez será enorme. Pero para Casado sería letal dejarle gobernar sin más, porque así dejaría en manos de Vox el liderazgo de la oposición por la derecha. La gran coalición parece imposible y tampoco la querrá el PSOE, por lo que solo con un compromiso programático de Sánchez sobre política económica y Cataluña podría abrirse el PP a ese pacto. Pero Casado solo podría justificar ese acuerdo cobrándose la cabeza de Sánchez.

VOX

Punto de inflexión en democracia. Los 52 diputados de Vox no solo suponen un éxito extraordinario de Santiago Abascal, sino también un punto de inflexión histórico en los cuarenta años de democracia. A Vox le ha favorecido la crisis en Cataluña tras la sentencia del procés; los episodios de violencia protagonizados por el secesionismo; la exhumación de Franco; una campaña mucho más eficaz que la anterior, centrada en la unidad de España y el ataque al Estado autonómico, y, sobre todo, el hartazgo ciudadano tras cuatro años de incompetencia política de los grandes partidos. Pese a ello, su papel es irrelevante en cualquier fórmula de Gobierno y todas las fuerzas tratarán de hacerle el vacío en el Congreso. Su función será la de la agitación en el Parlamento, al estilo de lo que hizo Podemos cuando irrumpió por el bloque izquierdo, y la presión al PP con mociones radicales.

Unidas podemos

Un proyecto que agoniza. Cinco años después de su nacimiento, el proyecto de Podemos empieza a agonizar. Lleva perdiendo votos desde el 2015 en cada proceso electoral y lo vuelve a hacer, incluso sumándole los escaños de Más País. Sus confluencias están deshechas, la fractura del partido es total, y ahora su única opción es tratar de forzar a Sánchez a un Gobierno de coalición con Unidas Podemos apoyado por el independentismo. Algo improbable. El liderazgo de Iglesias se agota también, y es muy posible que renuncie a medio plazo para encumbrar a Irene Montero.

Ciudadanos

El final de la escapada de Rivera. La magnitud del descalabro de Ciudadanos es también histórica y apunta no solo al final de etapa para Albert Rivera, que difícilmente sobrevivirá a la catástrofe, sino también a una desaparición del proyecto del partido naranja. Sus votantes han dejado de confiar en una fuerza que se mueve a golpe de bandazos sin un criterio claro. Rivera tratará de resistir promoviendo un pacto PSOE-PP-Cs, pero nadie lo necesita. Su otra opción, suicida, sería apoyar la investidura de Sánchez con apoyo de UP, PNV, BNG y PRC.

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