Rivera se resiste a dimitir pese a perder más de la mitad de votos y hundirse

El líder de Cs anuncia un congreso extraordinario para redefinir el rumbo del partido

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Albert Rivera: «Hemos tenido un mal resultado sin paliativos y sin excusas» Ciudadanos sufre un duro varapalo en las urnas: pierde 47 diputados y consigue solo diez.

redacción

Albert Rivera no se va. Aunque el líder de Ciudadanos reconoció durante su comparecencia de este domingo «el mal resultado sin paliativos y sin excusas», no fue más allá. Se limitó a convocar para hoy a la ejecutiva nacional del partido y anunciar un congreso extraordinario para redefinir el rumbo de un barco que zozobra y para que los militantes «tomen las riendas». Las urnas hicieron realidad lo que auguraban las encuestas, pero Rivera no quería ver. Al menos en público. Con su viraje a la derecha y la marcha de algunos nombres de peso, la formación naranja fue sumiéndose en una agonía que al final hizo estallar la burbuja en la que vivió durante los últimos ocho meses, la de haberse convertido el pasado abril en la tercera fuerza en el Congreso con 57 diputados, a tan solo un punto porcentual del PP.

Ahora todo eso le ha estallado en las manos, convirtiendo al partido de Albert Rivera en protagonista de la mayor debacle electoral de un partido desde 1982, porcentualmente hablando. Con el 96,84 % de los votos escrutados, ha perdido más de 2,5 millones de votos, más de la mitad de los alcanzados en primavera. De ese modo, ha pasado de los 57 diputados en abril a 10, con un descenso de más del 82,45 % en número de representantes, pasando a ser la quinta fuerza política a nivel nacional con un respaldo del 6,79 % de los votantes. El que le ha pasado por delante con trece diputados es ERC, mientras que su tercer puesto de abril lo ocupa ahora la derecha de Vox.

Fuera del Congreso quedan nombres de confianza de Rivera como el secretario general José Manuel Villegas o Fran Hervías, su secretario de organización. Tampoco entran Juan Carlos Girauta, Patricia Reyes, Melisa Rodríguez, Sergio del Campo o uno de sus fichajes estrella, el abogado del Estado Edmundo Bal.

La formación naranja solo logra representación en cuatro comunidades: Madrid, Andalucía, Valencia y Cataluña. Pero aunque mantiene presencia en la comunidad que vio nacer el partido en el 2006, la onda expansiva de su derrota se ha dejado notar. Porque ha pasado de concentrar el 11,56 % de los votos, con cinco diputados, a tan solo el 5,61 %, con dos. En Barcelona baja al octavo puesto, por detrás del PP y Vox, con dos diputados y un 5,94  % de votos. En la capital madrileña, los de Rivera lograron el 9,04 %, ocupando el quinto puesto, al bajar de ocho a tres diputados.

Sus resultados también son tímidos en comunidades como Andalucía donde en abril había logrado dar el sorpasso al PP, al pasar de 11 diputados y un 17,7 % de sufragios a un 8,08 % de respaldos y tres representantes. Peor resultado es el que ha obtenido en Aragón o Baleares, donde hace ocho meses también había logrado adelantar a los populares.

El índice de caída en diputados experimentado por Ciudadanos solo fue superado en democracia por la derrota sufrida por UCD en 1982 que, tras la dimisión de Adolfo Suárez, y con Landelino Lavilla como candidato a presidente del Gobierno, pasó de gobernar con 168 diputados a quedarse con solo 11, lo que supuso un descenso del 93 %.

El líder, en el aire, al quedar su partido fuera de la partida para formar Gobierno

El hundimiento de Ciudadanos en las urnas debería hacer reflexionar a Rivera. Porque su partido perdió la oportunidad de formar Gobierno que le brindaron las urnas durante los comicios de abril. No solo eso. Aunque el líder de la formación naranja levantó el veto a Sánchez durante la campaña, sus escaños no le valen ya al líder socialista para sentarse en Moncloa. Tampoco podrá negociar con PP y Vox para repetir las alianzas de Andalucía o Madrid. Su resultado fue tan bajo que ha quedado fuera de la partida.

UN FUTURO INCIERTO

¿Qué vas a hacer Albert? Aunque llegó a liderar el partido por la carambola de llamarse Albert, desde que tomó el timón de Ciudadanos no ha querido soltarlo. Y parece que de momento no lo hará, en tanto que la guardia pretoriana que él mismo ha ido formando a lo largo de sus muchos virajes no le diga «hasta aquí». Porque los fieles son fieles hasta que dicen basta empujados por unos resultados que algunos atribuyen a su, como han dejado claro las urnas, errada estrategia de girar a la derecha tras la moción de censura de Pedro Sánchez.

NUEVO ROSTRO

Una oportunidad para Arrimadas. El salto de Inés Arrimadas de Cataluña al Congreso, ya en los anteriores comicios, la convierte en la candidata mejor posicionada para suceder a Rivera. Lo que cabe preguntarse ahora es ¿sobreviviría Ciudadanos a la marcha del líder? 

Cs dilapida todo el respaldo que en abril le reportaron dos diputados por Galicia

E. Abuín
Militantes de Ciudadanos se consuelan tras el mal resultado.
Militantes de Ciudadanos se consuelan tras el mal resultado.

Los naranjas perdieron el apoyo de dos de cada tres gallegos que los votaron el 28A

El voto «de cambio» que pedía ayer Beatriz Pino, cabeza de lista de Ciudadanos por Pontevedra, a la salida de su colegio electoral en Vigo ha sido de cambio... a peor para ellos. El respaldo que la formación naranja obtuvo en abril pasado en la comunidad, ese que le permitió sentar en el Congreso a dos diputadas por Galicia, se esfumó en los poco más de seis meses que han transcurrido desde entonces.

Así, la euforia que reinaba la noche del 28A en el hotel Tryp de Santiago al mandar a Marta Rivera de la Cruz —que después dejaría el acta a María Vilas para entrar en el Gobierno madrileño— y a Beatriz Pino al hemiciclo de la carrera de San Jerónimo contrastaba con las caras largas que ayer tenían candidatos y simpatizantes al ver que los votantes gallegos han entregado el billete de vuelta a Galicia de sus dos representantes en Madrid.

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