Vox se cuela en el cierre de campaña del PP

Casado pide evitar «lo que pasó en abril» y Ana Pastor defiende el Estado de las autonomías


MAdrid / La voz

Con la esperanza de superar el umbral de los cien escaños y que las derechas sumen para poder investir a Pablo Casado como presidente. Ese es el mensaje oficial con el que Génova afronta las elecciones de este domingo. Para espolear a los indecisos, el candidato popular habla incluso de un «empate técnico» con el PSOE. Sin embargo, fuentes dentro del partido admiten que, a pesar de la brevedad de la campaña, se han desfondado en su recta final ante la pujanza de Vox, por lo que rebajan las expectativas al entorno de los 90 diputados.

No corren tiempos en los que la política llena grandes pabellones o plazas de toros, por eso los populares escogieron para la última parada de su caravana electoral la versión reducida de Las Ventas, un invernadero con aforo para apenas unas 2.000 personas. Al menos otro millar de simpatizantes se quedaron fuera desafiando al frío de Madrid para seguir el mitin de cierre mediante una pantalla de televisión.

Para Casado, el gran enemigo de este domingo es la división del voto entre las tres fuerzas del centroderecha, lo que motivó que los primeros a los que se dirigió en su discurso fuesen los potenciales votantes de Vox o de Ciudadanos. «Con todo el respeto y el afecto, si hacemos lo que pasó en abril, tendremos lo que pasó en abril», lamentó. Por ello Génova plantea la cita de este domingo como una disyuntiva entre el PP y el PSOE. «No nos equivoquemos: o es Pablo Casado o es Pedro Sánchez», advirtió el alcalde de la capital española, José Luis Martínez-Almeida, uno de los cuatro teloneros con los que contó el candidato.

En el mitin también tomó la palabra Ana Pastor, que en estas elecciones se presenta de número dos por Madrid para avalar el giro de Casado al centro. «Nadie nos va a dar lecciones de amor a España», exclamó la expresidenta del Congreso. Pastor también hizo una defensa de la España de las autonomías con la que pretende acabar Vox: «Nos sentimos gallegos, madrileños, andaluces y catalanes. Y, por encima de todo, españoles», afirmó.

Todas las encuestas apuntan a que el reparto de fuerzas en la Cámara Baja tras estas elecciones puede ser todavía más endiablado que el de la pasada y fallida legislatura. Un callejón en el que la única salida parece un acuerdo entre los dos grandes partidos,

Un escaño más que Sánchez

Pero Casado volvió a descartar la gran coalición, y hasta una hipotética abstención patriótica de su grupo para investir a Sánchez y evitar una nueva repetición electoral. «En ningún caso», se comprometió ante su militancia.

El candidato popular confía en que la abstención y la fragmentación del voto castigue esta vez también a la izquierda y lastre al PSOE, y aseguró que si obtiene «un solo escaño más que Sánchez», se presentará a la investidura «para forjar una mayoría que permita gobernar», presumió. El PP envió este viernes una batería de 1,2 millones de sms a móviles por toda España para pedir el voto, pero su gran arma para estos comicios es la situación económica, presentando a su partido como el único con garantías para afrontar las curvas que vienen. «Solo el Gobierno niega la crisis. Hay una crisis como la copa de un pino, pero el Gobierno prefiere mentir», dijo, recordando los tiempos de Zapatero. Porque Casado no solo pidió el voto a los simpatizantes de Vox y Cs, sino que se atrevió hasta con «los socialistas de buena fe a los que también les duele España».

El candidato disfrutará del día de reflexión en Barcelona para atender a un compromiso personal. El domingo vivirá el recuento en Madrid. Nadie duda que subirá al menos unos 20 escaños, aunque eso no garantiza que la noche acabe en fiesta.

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