La encrucijada política se somete a escrutinio

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña REDACCIÓN / LA VOZ

ELECCIONES 2020

Todos contra Sánchez. El único debate electoral de los cinco candidatos a la presidencia del Gobierno, organizado por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y del Audiovisual, fueron más de dos horas de interpelaciones a Pedro Sánchez en cada uno de los cinco bloques temáticos en el que fue dividido: cohesión de España, que lo inició Sánchez; política económica, abierto por Pablo Iglesias; política social e igualdad, que estrenó Albert Rivera; Calidad Democrática, en el que Casado llevó la iniciativa; y política internacional, que desplegó Abascal
Todos contra Sánchez. El único debate electoral de los cinco candidatos a la presidencia del Gobierno, organizado por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y del Audiovisual, fueron más de dos horas de interpelaciones a Pedro Sánchez en cada uno de los cinco bloques temáticos en el que fue dividido: cohesión de España, que lo inició Sánchez; política económica, abierto por Pablo Iglesias; política social e igualdad, que estrenó Albert Rivera; Calidad Democrática, en el que Casado llevó la iniciativa; y política internacional, que desplegó Abascal SUSANA VERA | REUTERS

Algo más de 37 millones de españoles, 2.698.648 de ellos gallegos, están llamados a las urnas de nuevo sin garantía alguna de que el resultado vaya a resolver el bloqueo que tiene paralizado al país

10 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Fueron 36,8 millones los españoles que votaron el pasado 28 de abril creyendo que de las urnas iba a salir un Gobierno para los próximos cuatro años. No fue así; la incapacidad de los principales líderes para llegar a un acuerdo desembocó en unas nuevas elecciones a las que ahora fueron llamados 37.000.608 votantes, 106.632 más que entonces por la incorporación al censo de los jóvenes que en estos seis meses cumplieron 18 años. En Galicia son 2.698.648 electores, 402 menos que en el 28A. Los votantes gallegos residentes en España bajaron en 3.447, pero los que están en el extranjero subieron en 3.045. El fantasma de la abstención, el auge de la extrema derecha, la división de los partidos en dos bloques, el conflicto catalán y la suma de Más País al tablero hacen muy difícil vaticinar si a la segunda va la vencida o si se avecina el negro panorama de unas terceras elecciones.

Todo empezó a torcerse en la misma noche electoral del 28A, cuando un puñado de simpatizantes le gritó a Pedro Sánchez lo de «con Rivera, no». Ahí comenzó a gestarse la idea de repetir las elecciones, una posibilidad que fue cobrando peso según se iban torciendo las negociaciones con Unidas Podemos, que quería entrar en el Gobierno contra el parecer de Pedro Sánchez y sus asesores. Bajo el cálculo de que una repetición castigaría a Unidas Podemos y a Ciudadanos por no facilitar el Gobierno, se convocaron los comicios. Pero la aparición de Errejón y el antes impensable y ahora posible ascenso de Vox podrían trastocar los planes de Sánchez, al que las encuestas más optimistas le auguran una subida de 15 escaños sobre los 123 logrados el 28A, y las más pesimistas, una pérdida de 30; en todo caso, muy lejos de la mayoría suficiente que se le vaticinaba.

Giro al centro de Casado

A Pablo Casado, en cambio, podría favorecerle la repetición electoral. Con 66 escaños, el 28A cosechó para el PP los peores resultados de su historia. Tuvo tiempo en los meses de verano de idear una nueva estrategia con la que, siguiendo los consejos y advertencias que le hacía Feijoo desde Galicia, recuperar el centro a la vez que se dejaba crecer la barba, moderar el discurso, arrinconar a personajes que no le aportaron ningún valor, recuperar activos como Ana Pastor y cambiar la foto con Aznar por la foto con Rajoy. Las encuestas parecen premiar ese acto de contrición —la horquilla oscila entre los 66 escaños actuales y los 113—, pero algunas sombras y muchas incógnitas siguen acompañando al líder popular. Por una parte, su malogrado proyecto de España Suma; y por otro, la constatación de que, por muy bien que le vaya en las urnas, no podrá gobernar sin una extrema derecha en alza, lo que se contradiría con el recién estrenado giro al centro. El PP no deja de recibir presiones que le aconsejan, en caso de que persista el bloqueo, que se abstenga en la investidura de Sánchez, pero en el debate televisivo a cinco, Casado lo descartó.