Sánchez resucita la amenaza de Vox para movilizar al electorado socialista

El PSOE busca captar el voto más ideológico erigiéndose en única alternativa frente a un Gobierno del PP «con los franquistas»

Pedro Sánchez, este sábado, durante un mitin en Valencia
Pedro Sánchez, este sábado, durante un mitin en Valencia

Redacción / La Voz

Andan crecidas las huestes de Santiago Abascal. Los fallos de memoria de líderes regionales como Rocío Monasterio, que no recuerda cuándo terminó la carrera de Arquitectura, no hacen mella en el entusiasmo de sus simpatizantes. Varias encuestas coinciden al pronosticar que Vox se convertirá el 10N en la tercera fuerza política en el Congreso de los Diputados. Y el empuje demoscópico hace que los representantes de esta formación saquen pecho.

Se percibió la noche del viernes en el debate a siete bandas de TVE. El portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, vistió para la ocasión el discurso más institucional y logró polarizar las posturas en juego hasta el extremo de que, por momentos, llegó a parecer que en los próximos comicios solo hay dos opciones: un Gobierno del PSOE o un Ejecutivo del que forme parte Vox. 

La receta madrileña

El Partido Socialista extrajo este sábado sus conclusiones de la cita televisiva del viernes. La primera: durante el debate del lunes en particular y lo que queda de campaña en general se repetirá el guion de «todos contra Sánchez» al que se enfrentó Adriana Lastra en TVE. La segunda: el modelo implantado en Andalucía y Madrid, donde PP y Cs gobiernan con el apoyo externo de Vox, se puede propagar a toda España a partir del 11 de noviembre.

Con estas cartas sobre el tapete, el PSOE pretende aprovechar la amenaza del avance del partido situado más a la derecha en la escala ideológica española para reanimar a un electorado de izquierdas con tendencia congénita a la abstención y el desencanto. 

El PP, «unido a la ultraderecha»

El presidente del Gobierno en funciones y aspirante socialista a repetir en el cargo, Pedro Sánchez, desenfundó este sábado la artillería pesada en un mitin en Valencia. «A la ultraderecha se la vence defendiendo los principios democráticos. Condenando el franquismo, el machismo, su xenofobia y su racismo. Condenando su banalización de la violencia de género. Se la vence defendiendo los valores democráticos y aislándola. Y si hoy la ultraderecha anda con el pecho henchido es porque el PP, en lugar de aislarla, ha unido su destino a la ultraderecha», aseguró el líder del PSOE.

El secretario de organización, José Luis Ábalos, se mostró fiel a esta partitura. «La cuestión es: o un Gobierno socialista o un Gobierno con los franquistas», resumió, tras avanzar la composición de ese hipotético Ejecutivo, «con Casado de presidente y Abascal de vicepresidente».

Ya en Salamanca fue la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, quien pidió el voto al proyecto socialista para evitar que Vox «siga marcando las políticas de PP y Ciudadanos». «Que les pregunten qué están haciendo con el dinero para las víctimas de la violencia de género, o para la memoria histórica, o para la lucha contra el cambio climático», inquirió Narbona, en alusión al programa aplicado en Madrid y Andalucía.

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