Sánchez dejará este sábado su perfil zen

Lo que ocurra en las alcaldías de Barcelona, Pamplona y Madrid es clave para saber por dónde van sus planes en la investidura

Sánchez participó ayer en la sexta edición de la carrera contra la violencia machista en Madrid
Sánchez participó ayer en la sexta edición de la carrera contra la violencia machista en Madrid

Madrid / La Voz

La actitud zen de Pedro Sánchez pese a faltarle nada menos que 53 escaños para la mayoría absoluta que le garantice la investidura está sembrando el desconcierto en casi todos los partidos. Pasado ya un mes y medio de las generales, nadie es capaz de adelantar cuál es la combinación de votos a favor y abstenciones que maneja para permitirse decir que «o gobierna el PSOE, o gobierna el PSOE». A día de hoy, tan posible es que acabe formando un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos que dependa además de al menos la abstención de ERC, con las implicaciones que conllevaría para la política económica y territorial, como que gobierne en solitario con la abstención de Ciudadanos, lo que abriría la puerta a un panorama antitético.

A Sánchez, sin embargo, se le agota el tiempo de la ambigüedad porque el próximo sábado el PSOE tendrá que tomar en la constitución de los ayuntamientos decisiones que marcarán de manera absoluta sus posibles alianzas de cara a la investidura y permitirán ver por dónde van los tiros. Buena parte de esas claves pasan por tres plazas: Barcelona, Madrid y Pamplona.

En la Ciudad Condal, la posibilidad de que el PSC apoye a Ada Colau para que esta sea regidora gracias a los votos socialistas y los que Manuel Valls le ha ofrecido gratuitamente, dejando así a Ernest Maragall sin alcaldía y colgado de la brocha, sería una línea roja para ERC que permitiría adelantar que en los cálculos de Sánchez no entra en absoluto la posibilidad de ser investido gracias a la abstención de los republicanos catalanes. Pero no menos decisiva es la decisión que adopten los socialistas en la alcaldía de Pamplona, donde son los árbitros con cinco ediles. Si apoyan a la derecha de Navarra Suma (13), que se quedó a un escaño de la mayoría absoluta, en lugar de sumarse a un acuerdo alternativo con EH Bildu (7) y Geroa Bai (2), Sánchez no solo se despediría de cualquier apoyo o abstención del partido de Otegi en la investidura, sino que el del PNV, integrado en Geroa Bai, podría encarecerse mucho, aunque acercaría la hipótesis de sumar en la investidura el voto a favor de los dos diputados de UPN, integrados en Navarra Suma.

Y, por último, si en Madrid se consuma el acuerdo entre PP, Ciudadanos y Vox, tanto si es para hacer alcalde al popular Martínez Almeida, como a Begoña Villacís, del partido naranja, en lo que sería un reparto de cromos para que la popular Díaz Ayuso presida la comunidad, se alejaría cualquier posible acuerdo entre Cs y el PSOE en la investidura.

Y si se dan esos tres supuestos, ¿cuál es la quiniela de Sánchez para ser proclamado presidente del Gobierno con el voto en contra de Ciudadanos, de ERC y de EH Bildu? Ahora mismo sería sumar los votos de PSOE, Unidas Podemos, PNV, Compromís, PRC y los dos diputados de UPN, con lo que alcanzaría 175 escaños. Serían suficientes para ser investido si los tres diputados de Junts per Catalunya suspendidos no renuncian a su escaño. Pero si estos acaban cediendo su acta a un compañero, necesitaría sumar a todo eso el apoyo de Coalición Canaria, que puede ser carísimo. Este sábado comienza a despejarse el panorama.

El PP medita qué plaza le va a exigir Rivera para pactar

El PP no se fía de Ciudadanos. Los resultados de las municipales y autonómicas no solo no han alcanzado las expectativas de Albert Rivera, sino que le han situado en una situación de árbitro que, aunque pueda parecer favorecedora, puede acabar siendo incómoda para los naranjas. Parece imposible que Rivera le dé todo al PP, apoyando a los populares en todos los ayuntamientos y comunidades donde el PP necesite sus votos para gobernar. Se da por seguro que Rivera exigirá quedarse con una plaza grande. Lo único que se discute es cuál será. La alcaldía o la Comunidad de Madrid son las favoritas. Pero ni Martínez Almeida ni Díaz Ayuso están por ahora dispuestos a sacrificarse por la causa.

La complicada convivencia del PNV y Unidas Podemos

¿Es posible formar un Gobierno estable teniendo como socios a dos partidos tan opuestos en lo ideológico como Unidas Podemos y el PNV? Sánchez está convencido de que sí, porque el apoyo de ambos es indispensable no solo para la investidura, sino para aprobar después la mayoría de las leyes, incluidos los Presupuestos. Aunque lograr simultáneamente esos apoyos fue sencillo en la moción de censura y en el breve interregno del Gobierno de Sánchez, no será igual de fácil mantenerlo en una legislatura en la que serán necesarias reformas de calado en las que difícilmente podrán ponerse de acuerdo los intereses del empresariado vasco a los que representa el PNV con los de Unidas Podemos.

Carles Puigdemont juega con la mayorías en el Congreso

Si por algo se ha caracterizado Carles Puigdemont es por retrasar sus decisiones hasta el último minuto para que reparar las consecuencias de sus actos sea imposible por la escasez de tiempo. En esta ocasión, con lo que está jugando el expresidente catalán desde su dacha de Waterloo es con la incógnita de si los tres diputados de Junts per Catalunya presos que están suspendidos renunciarán o no a sus escaños, lo que es decisivo para las cifras de la mayoría del Congreso. Puigdemont juega un duelo táctico con Sánchez a la espera de qué decisiones tome el líder del PSOE. Si en el último momento ve que la renuncia de los tres diputados puede frustrar los planes de Sánchez, sin duda lo ordenará así.

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