PSOE y BNG dan por seguro el pacto de gobierno en Lugo

Mientras Lara guarda silencio, Arroxo avisa: «Hai que cambiar»

Rubén Arroxo, líder del BNG en Lugo, este lunes a la entrada del Concello
Rubén Arroxo, líder del BNG en Lugo, este lunes a la entrada del Concello

lugo

Lara Méndez guardó silencio este lunes. Prefiere analizar los resultados y no precipitarse en anuncios antes de hablar -por cortesía, señalan fuentes cercanas a la alcaldesa socialista- con los que de forma irremediable serán sus socios de gobierno, el BNG que lidera Rubén Arroxo. Ambos candidatos solo compartieron unos mensajes que se enviaron en la noche electoral, pero de momento, desde las filas socialistas prefieren quedarse con el discurso que pronunció su candidata la noche del domingo: «Lugo segue a ser unha cidade de esquerdas e terá un goberno de esquerdas liderado polo PSdeG».

Los ocho concejales socialistas y los cinco del BNG suman los 13 de la mayoría y alejan del bastón de mando al PP, de nuevo, como en el 2011 y el 2015. Fue la fuerza más votada, pero sin posibilidad de pactos para gobernar una ciudad que no tiene alcalde popular desde que se fue García Díez en 1999.

En el PSOE y el BNG se da por seguro un pacto de gobierno. «O problema non será o programa, porque temos puntos en común moi claros», señalan desde las filas socialistas. Aun así, el nacionalista Arroxo manifestó que los resultados «amosan que os lucenses queren un cambio». De esta forma, el BNG quiere dejarle claro al PSOE de Lara Méndez que «a situación de agora non pode continuar». La parálisis de la gestión municipal -por falta de personal, de presupuestos y de gobernabilidad, entre otros motivos- ha lastrado los últimos años del mandato de Méndez.

El PSOE quiere estabilidad en el Concello y necesita con urgencia de un socio fiable. Consideran que el BNG, por su experiencia de gestión, y con destacados éxitos en el pasado en el Concello de Lugo, facilitará un gobierno de progreso. Pero el Bloque no se lo pondrá fácil. Por un lado, tienen la experiencia de los años de cogobernabilidad con Orozco, que acabó fagocitando el trabajo de las áreas que gestionaban los nacionalistas. Y por otra parte, el grupo de Arroxo marcará algunas líneas claves: más peatonalización, un cambio en el modelo de transporte, una renovación total de los servicios sociales y más inversiones en el casco histórico y en las zonas verdes.

Desde el PSOE no ven difícil llegar a este tipo de acuerdos y esperan que la estabilidad de un gobierno, «que aprobe orzamentos, algo fundamental para sacar adiante un modelo de cidade e que nós non puidemos facer estes catro anos porque só tivemos enfronte a política da destrución e do bloqueo», señalaba ayer el secretario provincial socialista, Álvaro Santos, número dos en la lista de Méndez, y pieza clave en las negociaciones con el BNG, tanto para gobernar el Concello como para la Diputación.

El BNG sí tiene una línea roja, que aplicó hace cuatro años con el apartado Orozco: «Nós non aceptamos imputacións por corrupción, cuestión diferente son imputacións administrativas», afirma Arroxo, en referencia a la investigación abierta contra Méndez por un caso de personal municipal y cuya imputación no es de tipo penal.

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